Aprender a nadar por cojones

por | Noviembre 14, 2016
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Y perdonarme la expresión, pero después de pensar mucho un título adecuado a esta entrada no se me ocurría nada mejor….que expresase lo que veo mes sí, mes también.

No es que me considere un “friki-padre” de la crianza ni de la enseñanza en la natación, pero sí me considero un gran profesional, y no porque lo diga yo eh… 😉

A lo que voy, mi filosofía en cuanto a la crianza en mi casa es la misma que cuando trabajo con niños: llorar no es parte del proceso. No considero que un bebé o un niño tenga que llorar innecesariamente para aprender; creo que es más fácil buscar una solución que motive, estimule.

Por ejemplo, cuando viene donde trabajo un niño/a con miedo al agua, no le quito el miedo lanzándolo a la piscina acompañado de un “tienes que aprender”. Es mejor para todos ir con mucha paciencia, dando seguridad a los peques y a sus familias (que en el fondo me están dejando lo más bonito de su casa).

También oigo por ahí en clases de estimulación acuática para bebés la siguiente frase: “aunque llore hay que hacer la inmersión porque hoy toca”. Pues señores míos, conmigo eso no va a pasar. No veo necesario que llore, no tengo las clases “tan estructuradas”.

Por supuesto que tengo una programación de mis clases, pero también soy un profesional abierto y cada sesión me adapto a las necesidades de los más peques.

¿Mi truco para que los peques aprendan a nadar?: Formación, experiencia y mucho cariño.

 

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