Aprender a nadar no es difícil ni debería serlo.

Es cierto que según nos hacemos más mayores el proceso de aprendizaje cambia, pero eso no quita que personas adultas puedan aprender a nadar. 

El problema radica cuando nos empeñamos en aprender a base de entrenamientos muy duros o largos. Aprender a nadar tiene su evolución, es un proceso: primer contacto con el agua, adaptación, desplazamiento y técnica de nado. Cada persona marcará el ritmo y evolución.

Los profesores debemos saber qué tipo de alumno tenemos, no por poner etiquetas, sino por saber cómo trabajar, que podemos exigir, etc.

Tenemos que ser observadores, escuchar a nuestros alumnos, comprenderlos y ofrecerles cariño y comprensión, apoyo. Una buena forma es estar con ellos en el agua en los comienzos.

Así de fácil es ensenada nadar 😉

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