Voy a hablaros de algo que todos los niños/as deberían saber hacer: nadar. Los padres entienden que practicar la natación es sano y recomendable, pero trabajar la motivación del pequeño en este campo no es tarea sencilla, pues es un deporte más individualizado que otros y puede llegar a convertirse en una obligación. La actividad diaria más importante de los niños es jugar, es lo que más les gusta, y está demostrado que es la forma en la que integran conocimientos.

Los tiempos están cambiando y es evidente que tenemos que enseñar a nadar a los niños de hoy; sería absurdo seguir usando una metodología de hace años. Nos toca vivir el ahora. Enseñar a nadar no es una cosa nueva de ahora, pero sí que a día de hoy tenemos muchísimos más recursos que antes. También se ha demostrado que “nadar por la regla 33” no funciona con todos los niños. Por mi parte respeto al 100% a todos mis compañeros de agua, pero he de deciros que tengo mi propia metodología de enseñanza de la natación la cual registré hace años y que aquí os voy a enseñar en unas breves pinceladas.
Lo primero de todo me veo obligado a ser sincero: cuando empecé en esto de la enseñanza de la natación no conseguía los resultados que consigo hoy día. Enseñaba a nadar, sí, pero conseguía objetivos con niños de 4-5 años que ahora consigo con 2-3. Aprendían a nadar, pero a día de hoy aprenden más felices. Antes era habitual en algunos niños cierto rechazo al trabajo en agua y me comentaban algunas mamás que a veces a los niños se les hacía cuesta arriba ir a natación. A día de hoy las mamás me transmiten la siguiente frase habitual: “mi hijo me pregunta cuando hay natación todos los días, que quiere repetir más”.
Ese ha sido el punto de inflexión fundamental: LA MOTIVACIÓN. ¿Cómo lo consigo?
La parte fundamental de mi enseñanza en el agua es LA MOTIVACIÓN. Hago partícipe a los niños en el agua, se involucran en lo que realizan, les apetece, eligen ejercicios, se fijan objetivos REALES, y ellos ven cómo se evalúan, lo consiguen y salen fortalecidos. Podemos decir que el aprendizaje de un niño comienza con 2 años y finaliza a los 8 años. En ese rango de edad, me fijo en “qué es capaz de realizar un niño con esa edad mental”, y en función de lo que puede conseguir lo adapto al agua. Comenzamos con una primera etapa de adaptación al agua, que muchas veces no tiene que ver con la edad, me adapto a las capacidades de cada niño. Para mí no hay grupos “especiales”, todos los niños son especiales; cada uno lleva su ritmo de aprendizaje y soy yo quien adapta las sesiones a ellos. La adaptación pasa por técnicas de natación disfrazadas de juegos, con lo cual los niños tienen la sensación de “jugar toda la clase”, lo que les motiva y les incita a repetir más y más.
La segunda fase después de la adaptación es la iniciación a la natación. Enfatizo sobre todo la posición en el agua y el conocimiento del cuerpo en el agua. Les enseño la técnica de crol y espalda de una forma divertida, nuevamente disfrazada la técnica de juegos. Es muy divertido. Para mí ha sido un trabajo duro al inicio establecer los juegos en función de los objetivos pero los resultados son asombrosos. Los niños juegan y repiten, y aquí tenemos la segunda clave: LA REPETICIÓN. Después de la iniciación haríamos un perfeccionamiento, repaso y perfeccionamos el crol, e introducimos la braza.
En definitiva, mi metodología es: adaptativa a cada niño, evolutiva, con objetivos reales, divertida. Enseño a nadar jugando. No os confundáis, mis clases no son un cachondeo, son serias, la técnica pura y dura que le pueden enseñar en otros sitios, está, pero disfrazada para el niño.

Estoy en Pamplona pero también enseño mi metodología a otros países, mediante mi AULA VIRTUAL: http://formacion.franciscosanchezaguilar.com/.
Cualquier duda estoy a vuestra disposición siempre.
¡Una saludo!
Paco Sánchez: Técnico de natación y actividades acuáticas, técnico de laboratorio, instructor de primeros auxilios y desfibrilador, profesor de Ciclo Indoor y Técnico de sala y musculación. ¡Ah!, y papá 😉

Deja un comentario

Post Navigation