¡¡¡Muy buenos días!!!!

Ahora que ya empieza (poco a poco, eso sí) el calorcito aquí en Mordor Pamplona, quiero hablaros sobre el misterioso “corte de digestión” y aclarar alguna duda (si es que las tenéis).

Habitualmente se ha creído que el corte de digestión es un corte verdadero del proceso de la digestión, normalmente cuando los niños se meten en el agua de la piscina fría sin haber hecho las 2 horas de digestión.

 

Vamos a ir por partes. Todos conocemos en mayor o menor medida el proceso de digestión humana de los alimentos: comemos, masticamos y pasa el bolo alimenticio al estómago donde se “disuelve” parcialmente debido a los ácidos gástricos. Después se da un proceso más complejo a través del cual la papilla navega por intestino delgado y grueso, y al final expulsamos el desecho. Se dice que habitualmente este proceso dura alrededor de 2 horas, pero lo cierto es que dura en función del alimento ingerido, cantidad…etc. Evidentemente no es lo mismo digerir un puré que un cordero al chilindrón con bien de guarnición 😉

En ningún momento se “corta la digestión”, ya que si el alimento se paralizase tendríamos otro tipo de patologías.

No se trata nada más que de un shock termodiferencial. La entrada brusca del cuerpo caliente en agua normalmente fría de la piscina, playa, etc, provoca esta diferencia brusca de temperatura, con lo cual se produce este estado sincopal, que puede producir el desmayo y consiguiente ahogamiento e incluyo parada cardio-respiratoria.

Aspectos como la temperatura del agua, ingesta, exposición al sol, edad son algunas que propician este shock.

También es creído que si te “mojas las muñecas, la nuca…” el cuerpo se “acostumbra al agua fría” y no pasa nada. Esto es cierto, si te metes poco a poco no pasa nada, pero si inmediatamente te pones a nadar el cuerpo requerirá gran cantidad de sangre en los músculos y también podrá producirse el shock.

Espero haberos resuelto dudas, no obstante me tenéis por aquí o en mis rrss para cualquier duda o aclaración.

Josep Brugada: “Debería haber un Desfibrilador en cada esquina”

Al cardíologo Josep Brugada le preocupa que muchos corredores aficionados no pasen una revisión médica.

Su hallazgo, en 1989, explicó por qué “gente con un corazón aparentemente normal se moría de repente”. El cardiólogo deja a un lado la jerga médica y resume: “Descubrimos que unos pacientes tenían alteraciones genéticas en la electricidad del corazón, que impedían que este se contrajese y dejase de bombear la sangre. Esto producía una arritmia que te mataba repentinamente”. Su investigación abrió las puertas a la ciencia para profundizar en el estudio de las arritmias y atajar una de las causas de la muerte súbita. En Europa, una de cada 5.000 personas padece síndrome de Brugada. 

“Unas 50.000 personas fallecen al año en España de muerte súbita, la mayoría por infarto. De ellas, unas 300 sufren síndrome de Brugada”. E insiste: “Hay que cuidarse y revisar el corazón”