Y perdonarme la expresión, pero después de pensar mucho un título adecuado a esta entrada no se me ocurría nada mejor….que expresase lo que veo mes sí, mes también.

No es que me considere un “friki-padre” de la crianza ni de la enseñanza en la natación, pero sí me considero un gran profesional, y no porque lo diga yo eh… 😉

A lo que voy, mi filosofía en cuanto a la crianza en mi casa es la misma que cuando trabajo con niños: llorar no es parte del proceso. No considero que un bebé o un niño tenga que llorar innecesariamente para aprender; creo que es más fácil buscar una solución que motive, estimule.

Por ejemplo, cuando viene donde trabajo un niño/a con miedo al agua, no le quito el miedo lanzándolo a la piscina acompañado de un “tienes que aprender”. Es mejor para todos ir con mucha paciencia, dando seguridad a los peques y a sus familias (que en el fondo me están dejando lo más bonito de su casa).

También oigo por ahí en clases de estimulación acuática para bebés la siguiente frase: “aunque llore hay que hacer la inmersión porque hoy toca”. Pues señores míos, conmigo eso no va a pasar. No veo necesario que llore, no tengo las clases “tan estructuradas”.

Por supuesto que tengo una programación de mis clases, pero también soy un profesional abierto y cada sesión me adapto a las necesidades de los más peques.

¿Mi truco para que los peques aprendan a nadar?: Formación, experiencia y mucho cariño.

 

A través del juego, el bebé en mayor o menor medida (dependiendo de la edad):

  • Se divierte y se siente feliz
  • Se expresa libremente
  • Explora el mundo que le rodea
  • Desarrolla sus capacidades intelectuales y psicomotrices
  • Se relaciona socialmente con otros del grupo
  • Comprende el valor de las normas
  • Conoce rasgos de su cultura
  • Se integra en el mundo adulto
  • Transforma la realidad aprendiendo ciertas destrezas
  • Desarrolla su creatividad e imaginación

En resumen, la actividad lúdica contribuye a 6 aspectos de la personalidad:

  • Físico, intelectual, creativo, emocional, social, cultural.

La representación de roles durante el juego es una operación que se cumple en el hecho simbólico de jugar, pero muchas veces suele reproducir elementos característicos de la personalidad del jugador, de la realidad familiar que le rodea, de las normas de convivencia o de los valores morales imperantes en la sociedad. Esta sutil y a veces complejísima relación de complementariedad entre ambos aspectos, el real y el imaginario, es justamente lo que define y enriquece al juego como forma de aprendizaje para la vida.

Un objetivo final es aquel objetivo global, pensado en conseguir a largo plazo. Un objetivo parcial podríamos definirlo como una “mini meta” a conseguir por el grupo. Para ello primero debemos reflexionar sobre el tipo de grupo que tenemos, así como de su desarrollo y capacidades. Es evidente que en función de esto podremos plantear unos tipos de actividades-juegos u otros.metas

En mi opinión, el aprendizaje de la natación no se debe clasificar por edades, debido a que habrá niños pequeños sin miedo al agua que se pueda empezar a trabajar con ellos los movimientos típicos de los estilos, mientras que otros niños mayores necesiten todavía un periodo de adaptación. Pero, sin duda, el aprendizaje de conocimientos y desarrollo tanto motor como psicológico está ligado a la edad. Con esto quiero decir, que cada etapa de madurez contiene unos tipos de juegos y un tipo de tratamiento y educación. Por ejemplo, un niño pequeño puede pasarse horas jugando con unos cubos a llenarlos y vaciarlos, mientras que otro un poco mayor necesitará otro tipo de juegos y actividades menos sencillos. También tendremos esto en cuenta a la hora de programar las actividades acuáticas.

  El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque generalmente no  se da cuenta de ello.

Los niños desde que se despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y quieren jugar con las galletas,  la leche, todo lo que les rodea. Después van al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están aprendiendo mientras juegan.

El juego es fundamental en el desarrollo de los niños. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que es otra cosa diferente,  están descubriendo su entorno.

MIEDO AL AGUA Y VERANO
Existe un tema que se repite todos los años en los cursos de natación sea cual sea la edad de los pequeños. Es un tema tan sumamente importante desde mi punto de vista que no se puede dejar de lado.

Tenemos dos fases bien diferenciadas: cuando el niño no sabe nadar y tiene miedo, y cuando está aprendiendo a nadar.
 Cuando no sabe nadar:
Sea cual sea la edad del niño, si no sabe nadar, pese a lo que pueda parecer, generalmente son menos propensos a sufrir un accidente en la piscina en verano. No saben nadar y se sienten inseguros y tienen miedo; sólo quieren bañarse con material y/o con los papás y mamás.
 Cuando están aprendiendo:
Aquí es donde suele existir mayor problema. Aunque sepan nadar un poco no son capaces de afrontar nadando con una salpicadura, nadar media-larga distancia…etc. Están aprendiendo y se sienten valientes; ése es el problema, que creen que ya pueden ser independientes en el agua cuando realmente aún no lo son.
Con esto no pretendo generalizar, pues los niños siempre tienen que estar controlados en el agua y sus cercanías.
Lo que aquí se expone es que los niños que están aprendiendo a nadar son más propensos a tirarse al agua solos y los niños que no saben nadar nada, suelen querer depender más de los papás.
Los bebés, del que trata este libro, evidentemente son más controlables si aún no nadan, pero tengamos cuidado si ya gatean, pues un pequeño despiste puede ser fatal.
Consejos.
1. Para no tener sustos en verano con los más pequeños de la casa expondré unos pequeños consejos que pueden ser útiles. No olvides que estás en una piscina y como tal entraña sus riesgos (resbalones… etc)
2. Usa el material adecuado a su nivel de aprendizaje
3. Si el pequeño quiere experimentar, tal como si quiere probar a nadar solo, tirarse…es mejor dejarles que prueben en presencia del papá/mamá; si no se les deja probar, generalmente lo intenten cuando estemos distraídos y aquí está el problema.
No se debe olvidar que para lo que a un adulto es responsabilidad, para un niño puede suponer un juego.
Es importante hacer diferenciar al pequeño los momentos de juego en el agua.
Ejemplo: un niño pequeño corriendo por la piscina. El papá evidentemente corre detrás de él para que no le ocurra nada.El niño lo toma como un juego que papá

¿Tu hijo no quiere bañarse en la piscina? ¿No sabes cómo hacer para que disfrute del agua? Es más común de lo que se cree que los niños pequeños no quieran bañarse en la piscina con sus padres por temor. Los padres se frustran porque quieren disfrutar con ellos del agua y no saben cómo lograrlo.

Debéis saber que, la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada. Los padres sois los que tenéis que llevar a cabo la actividad lúdica, ser cariñosos con vuestros hijos pero firmes a la vez: vosotros ponéis los límites y las reglas del juego.

the-water-slide-of-pool-100139187

Para comenzar, no intentéis meter al niño de golpe, no hay que forzarle. Tiene queapetecerle jugar. Si vuestro hijo no quiere jugar con vosotros y le forzáis, estáis creando una obligación.

Otro error común entre los padres es obligar a sus hijos a meterse en el agua con manguitos, flotador, etc. Éste es un acto egoísta, ya que, sin quererlo, imponéis al pequeño un material de flotación para vuestra “seguridad”. Se suele pensar que si el niño ya tiene manguitos podéis estar más tranquilos… no es así. Los excesos de confianza no son buenos en el agua.

 

la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada

Aquí van unos consejos que os pueden servir de ayuda.

  • Deja que tu hijo elija el material que quiere usar contigo para jugar. Si no quiere material no te preocupes. Si no sabe nadar, se aferrará a ti, y, poco a poco, por su ganas de jugar (date tiempo, es un niño y tarde o temprano querrá jugar) él mismo querrá soltarse y tener más autonomía.
  • Si tu hijo quiere tirarse al agua, déjale que lo haga cuando tú estés mirando, no se lo prohíbas cuando estés presente, ya que lo tomará como un juego y se lanzará cuando te despistes: es mejor que pruebe experiencias contigo delante para evitar accidentes.
  • Si tiene miedo, escoge un lugar tranquilo y que no le cubra el agua. Olvídate de que aprenda a nadar ese día, ¡juega con él! Haz de ese momento, un momento de juego increíble, aunque sólo le llegue el agua a los tobillos.
  • Si consigues que esté a gusto, poco a poco podrá cubrirle un poco más el agua. Si tienes paciencia, cogerá confianza y autonomía en el agua, y llegará a ver que es un lugar divertido.
  • Si, por el contrario, lo que quiere es material, no te empeñes en que se meta al agua sin nada. En clases de natación nos es muy apropiado a los monitores que un niño quiera entrar al agua, aunque sea con material. Ellos no lo saben, y vosotros seguramente tampoco, pero con material propiciamos una buena posición del cuerpo en el agua (hidrodinámica).
  • No te preocupes, al final el material les estorbará para jugar con vosotros y querrá quitárselo él mismo. Déjale experimentar.

Este es un proceso que dependiendo del niño puede tardar más o menos tiempo. De cualquier manera, no pienses en si aprenderá a nadar antes o después, o, si se mete con material o no; tu objetivo es disfrutar con él, deja el aprendizaje para los monitores.

 

Muchas son las familias que se plantean la siguiente pregunta: ¿puedo hacer algún deporte con mi bebé?

Cuando los niños son mayores, se pueden apuntar a cualquier deporte; el deporte más completo por excelencia es la natación. Existe una “variante” de la natación conocida erróneamente como “matronatación”, que es, en definitiva, natación para bebés. Ahora ya sabes qué deporte puedes realizar con tu bebé: natación para bebés.

Con el paso del tiempo se ha comprobado que realizar este tipo de deporte con los bebés es muy beneficioso para ellos y para las familias; además de ejercicio físico, se crea un vínculo familiar que refuerza la relación padres-bebé.

 

babys-hands-10075237La natación de bebés se realiza en la piscina e intervienen las siguientes figuras:

1. Padres: que asisten al bebé

2. Bebé: es quien realiza los ejercicios

3. Monitor: es el vínculo entre ambos y enseña a las familias los ejercicios y rutinas.

Otra de las dudas que se plantean las familias es: ¿es seguro ir a la piscina con mi bebé?

La natación para bebés es muy beneficiosa y no se encuentra ningún obstáculo que impida realizar este deporte. No obstante, como tratamos con bebés, se deberá tener en cuenta lo siguiente:

  1. La temperatura ambiente de la piscina deberá ser cálida y confortable, con buena ventilación
  2. La temperatura del agua rondará los 32º para que la sesión sea agradable y no tenga frío. Atención a este punto ya que los bebés pierden calor rápidamente. Interesa además que la actividad se desarrolle de forma lúdica.
  3. En cuanto al cloro: la concentración de cloro será la mitad de una piscina convencional, es decir, entre 0.5 y 0.6% de cloración.

Que disfrutéis mucho del agua.

 

La natación es un deporte muy completo cuyos beneficios, especialmente en bebés, son múltiples y de sobra conocidos. Tal es así que se ha convertido en una actividad muy recomendable también para niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA).

Su práctica es una excelente forma de estimulación que ayuda al desarrollo psicomotor, favorece la relajación y contribuye al bienestar, todo dentro de un entorno lúdico y en un medio, el acuático, que permite llevar a cabo un ejercicio de “bajo impacto”. Lo que lo hace idóneo para niños con necesidades especiales.

Francisco Sánchez Aguilar, formador en el Centro Médico Pamplona y fundador de LudoQua, nos explica cómo se trabaja con niños con TEA en el agua.

La natación como terapia

En primer lugar hay que tener en cuenta que dentro del espectro autista podemos encontrar muy diversas formas de afectación; unos niños estarán muy afectados, al tiempo que en otros será más complicado averiguar su grado de afectación. En cada uno de ellos se observan comportamientos y actitudes muy diferentes, de modo que podemos encontrarnos desde niños que no comprenden lo que se les dice o incluso que no saben ni siquiera expresar sus sentimientos, hasta niños con menor afectación, que tan sólo nos dan a conocer alguna muestra.

100985

En cualquier caso, podemos trabajar en el agua de forma muy efectiva y divertida con ellos. ¿Cómo? En primer lugar, en estos casos especiales, es necesario trabajar mucho la empatía, esto es, saber colocarnos en el lugar de la otra persona. Pero sobre todo no debemos frustrarnos si el niño no ejecuta un ejercicio determinado, pues quizás no lo ha comprendido o no se sabe expresar o hacernos llegar sus sentimientos y emociones. O quizás no sepa cómo decirnos “no sé hacerlo” o “no sé qué es lo que quieres que haga”.

Sepan o no sepan nadar, el trabajo en el agua va a ser muy beneficioso; de cualquier manera estaremos potenciando unas habilidades u otras.

La actividad se ocupa especialmente de la familiarización al medio acuático, la flotación, la fuerza y la coordinación de brazos y piernas, los giros, las respiraciones. Sin duda esta tarea requiere de esfuerzo, lo que cansa a los pequeños, pero también se persigue con ello liberar tensiones y ayudarles a relajarse, muy importante para estos niños. Además se trabaja mucho el contacto visual y la sociabilidad a través de juegos-ejercicios.

La colaboración de las familias, fundamental

Con la natación se consigue, en varias sesiones, que el niño o niña trabaje la relajación, libere tensiones y se exprese corporalmente en un medio en ingravidez: el agua.

Siempre sin olvidar que cada uno es un mundo, por lo que es imprescindible estar muy atentos a sus reacciones, al movimiento corporal y al feedback de la familia. Y es que, como diría Glenn Doman, médico experto en estimulación y ayuda a niños con lesión cerebral “la familia no es el problema, es la solución”. Por lo tanto es esencial su participación. Trabajando en el agua con las familias y sus hijos se les enseña a canalizar los sentimientos y se les muestra otra vía de comunicación: gestual y emocional. De este modo los profesionales trabajamos quizás unas horas a la semana con ellos, pero las familias pueden hacerlo 24 horas al día.

>Un último consejo: El uso de material en el aprendizaje de la natación es eficaz y hace posible que niños que no saben nadar floten (manguitos, etc.), sin embargo con el material no podemos trabajar las sensaciones en el agua: sensación de flotar, de sentir el arrastre del agua con brazos y manos, sensación de apoyos en el agua para el correcto desplazamiento… Si es posible, es preferible el material y potenciar el contacto humano.

En definitiva, muchos aspectos que pueden resultar dificultosos de trabajar en el medio terrestre devienen eficaces en el medio acuático.

¿Sabes qué es lo mejor para tu bebé en el agua?

La actitud de los padres en el agua es fundamental para el pequeño.

  • Antes de entrar al agua

Para el disfrute del bebé en el agua es muy importante que acudais a la piscina con las necesidades cubiertas; es decir,  el bebé debe haber comido y con las horas de sueño cubiertas. La principal actividad de los pequeños en el agua es la estimulación, por lo tanto debe estar lo más receptivo posible.

 swimming-pool-at-hotel-10078403
  • En el agua

La regla de oro es no entrar a la piscina con el bebé en brazos. No hay que meter al bebé de golpe, tómate tu tiempo, llevate algun juguete que le guste (y se pueda mojar) y mójale poco a poco; recuerda que has ido a la piscina a jugar y disfrutar. Los bebés están aprendiendo diversidad de cosas nuevas todos los días, están creciendo continuamente, desarrollándose…, llevale juguetes que potencien su estimulación, desarrollen su psicomotriz. Tu actitud es clave: buena disposición para crear un buen ambiente.

  • Al salir

Recuerda no salir del agua con el bebé en brazos para evitar accidentes. Los bebés pierden calor rápidamente así que no pierdas tiempo y abrigalo bien. Cambialo en un lugar cálido y sin corrientes.

La actividad en el agua es intensa lo que, seguramente hará que el bebé tenga hambre y sueño.

Si llevas al pequeño a la piscina (curso de matronatación o a jugar con los papás) regularmente estarás consiguiendo una rutina muy positiva para él de alimentación, horas de sueño y ocio. Todo esto repercutirá en su posterior desarrollo positivamente