¿Y por qué no?

Es mi respuesta cuando me preguntan ¿cómo voy a aprender a nadar a mi edad?

Pues perdona que te diga, no hay edad para aprender a nadar; yo aprendí más bien tarde y mira donde estoy con 32 primaveras, con un montón de años de experiencia ya como profesor de natación y docente. La verdad es que me encanta la docencia, enseñar, ver los progresos, la satisfacción de mis alumnos en definitiva.

Hace años que trabajo con los peques con una metodología diferente, enseñando a nadar jugando. Pues bien, con los adultos también soy algo diferente. No soy muy clásico que digamos, y me gusta enseñar a nadar también diferente.

No soy de los de “nadar mucho para aprender”. Pienso más bien que es mejor trabajar lo que hay que trabajar en cada momento. Aprender cansa, sí, pero no debe ser agotador y que se te quiten las ganas de volver a la piscina. Me gusta enseñar a nadar a los adultos conociendo tu cuerpo, con SENSACIONES. La verdad es que me funciona muy bien, no voy a quejarme.

Pero soy consciente que estoy en Navarra y no puedo abarcar tantos alumnos como me gustaría, por eso estoy creando un video curso online en mi plataforma de formación virtual que se llama “50 ejercicios para aprender a nadar”. Estará listo para el 1 de Noviembre (hoy día es 21 de septiembre). Es sencillo, te planteo ejercicios, cuando eres capaz de realizar uno pasas al siguiente y sin darte cuenta en poco tiempo estarás nadando. Estaré a tu lado virtualmente para ayudarte en todo lo que necesites.

Este es tan sólo uno de los ejercicios de iniciación, poco a poco aumenta la dificultad.

Estamos en contacto!

Aprender a nadar no es difícil ni debería serlo.

Es cierto que según nos hacemos más mayores el proceso de aprendizaje cambia, pero eso no quita que personas adultas puedan aprender a nadar. 

El problema radica cuando nos empeñamos en aprender a base de entrenamientos muy duros o largos. Aprender a nadar tiene su evolución, es un proceso: primer contacto con el agua, adaptación, desplazamiento y técnica de nado. Cada persona marcará el ritmo y evolución.

Los profesores debemos saber qué tipo de alumno tenemos, no por poner etiquetas, sino por saber cómo trabajar, que podemos exigir, etc.

Tenemos que ser observadores, escuchar a nuestros alumnos, comprenderlos y ofrecerles cariño y comprensión, apoyo. Una buena forma es estar con ellos en el agua en los comienzos.

Así de fácil es ensenada nadar 😉

El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias
y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque
generalmente no nos damos cuenta de ello.

Los niños desde que se
despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y
quieren jugar con las galletas, la leche, todo lo que les rodea. Después van
al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después
del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a
dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y
aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están
aprendiendo mientras juegan.
El juego es fundamental en el desarrollo de los niños, como veremos más
adelante. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un
grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la
adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con
elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que
es otra cosa diferente, están descubriendo su entorno.
Los pequeños, toman elementos reales en sus juegos, toman situaciones
reales. Están descubriendo la realidad de las cosas, objetos, situaciones
cotidianas, roles, mediante el juego. En fundamental jugar para aprender,
conocer. Por ejemplo: jugar a mamás y papás, jugar a cocineros. Sin duda
en el juego existirán elementos imaginativos pero las situaciones son
reales, muchas veces cotidianas, que los niños están aprendiendo,
repitiendo interiorizando en su educación.
Por lo tanto, ¿por qué no utilizar éste modelo en natación?

Me gusta siempre hablar de cómo se hacen las cosas, de consejos para mejorar la técnica en un deporte, consejos para perder el miedo al agua….etc.

A veces para aprender a hacer las cosas de forma de correcta, es necesario saber cómo no se deben hacer, qué cosas debemos evitar.

Cuando doy una clase de natación, hay veces que enseño cómo hacer la técnica de forma incorrecta para que el alumno identifique y pruebe cómo no se debe hacer, y, a continuación le hago ver cómo se hace de forma correcta y detecta la gran diferencia y comodidad que supone hacerlo bien.

He aquí consejos para NO aprender a nadar:

  • Ser un profesor autoritario
  • Ser frío y distante con los alumnos
  • Ofrecer una clase sin estructura
  • No jugar bajo ningún concepto
  • Ofrecer una técnica pura y dura
  • Si tiene miedo al agua forzarle
  • Obligar a realizar ejercicios aunque el alumno se oponga
  • Nunca ofrecer ejercicios colectivos
  • Ser individualista en el agua
  • No fijar objetivos a corto/medio/largo plazo
  • No tener comunicación con la familia

¿Qué os ha parecido?

Aunque os parezca increíble, los niños también pueden aprender a nadar con estos consejos, pero es probable que no sean felices.

Para mi gusto, el aprendizaje es un proceso en el cual el niño debe ser partícipe y DISFRUTAR DE LA ACTIVIDAD, tener actitud y estar MOTIVADO.

Espero que os  haya servido 😉

Hoy no voy a hablaros de natación infantil, hoy me quiero centrar en la natación para “adultos”.

Donde imparto mis clases cada día vienen más personas adultas que, o bien quieren mejorar su técnica de nado, o bien quieren aprender a nadar.

Y es que nunca es tarde para aprender. Muchas personas “saben desplazarse”, pero  no saben nadar propiamente.

La natación es un deporte muy chulo, relajante, que ayuda a mantener el cuerpo en forma, liberar la mente…pero una de las dudas recurrentes es: “Me canso al nadar, no se respirar”. Es lógico, estamos acostumbrados a respirar a demanda (o sea cuando el cuerpo tiende a bien),  no pensamos cuando respiramos; pero en el agua todo cambia, porque no podemos respirar dentro, sino que tenemos que diferenciar 2 fases: una aérea y otra acuática.

Desde mi punto de vista tenemos 2 formas de aprender a no cansarnos:

  1. Darle caña al alumno y que haga largos y largos, y al final el cuerpo se acostumbra.
  2. Hacer ejercicios específicos adaptados a cada alumno y a sus condiciones. Podemos aprender a respirar sin tener que hacer sesiones tediosas de trabajo en el agua.

Por otro lado, está el tema de la técnica. Muchas personas acuden para mejorar su técnica, pero en gran ocasión lo que ocurre es que tienen mala posición en el agua, y por mucha técnica que hagamos el alumno seguirá cansado. Yo enfoco mis primeras clases mucho mucho a la posición del cuerpo y el tema de las sensaciones, y que el alumno “note” lo que hace dentro del agua. Después pasamos a técnica y está chupado 😉