El otro día me preguntaban a partir de qué edad ya pueden ir los peques solos.

La verdad es que es una muy buena pregunta, porque la verdad que no hay ninguna obligación de empezar antes o después en la práctica de la natación. Mi experiencia es que a partir de los 2 años ya van solitos sin los papás y va muy bien. Antes de los 2 años no lo recomiendo. Pero con 2 añitos , ya comprenden, interactúan y podemos empezar a trabajar un montón de habilidades acuáticas y cosas chulas.

Si bien es cierto que si empezamos pronto se cogen hábitos, rutinas, se comienza a hacer ejercicio, se socializa.

¿Va a aprender a nadar con dos años? Claro que no, y quien diga lo contrario miente (con todo mi respeto). Pero es que ir a natación no es sólo “aprender a nadar”. En las clases de natación se enseñan muchas cosas más y, evidentemente, el peque acabará nadando. Pero hasta los 4 años más o menos no nadará como estilo propiamente dicho.

Lo que sí conseguimos antes son habilidades y desplazamientos en el agua. No debemos confundir desplazarse por el agua que nadar, son cosas diferentes. Es como el aquafitness, no se nada, pero se hace ejercicio en el agua. No todo es nadar o no.

Bueno, pues con 2 años, con grupos reducidos, un profe implicado y una buena metodología se practican y se consiguen muchas cosas: flotaciones, propiocepción en el agua, respiración, zambullidas, pérdida de miedo, rutina, ejercicio aeróbico….

Yo trabajo con niños a partir de 2 años y es estupendo.

Es una pregunta que me hicieron hace poco más de una semana cuando estábamos preparando el inicio de la temporada de natación.

Donde trabajo somos un poco diferentes, trabajo con una metodología lúdica, con grupos de máximo 2 por grupo para ofrecer la mayor calidad posible a nuestros alumnos. No apostamos por la cantidad sino por la calidad.

Si la clase dura media hora, siempre se aprovecha la media hora en su totalidad, no pasan frío, no esperan su turno fuera de la piscina.

Una mamá nos comentó que tiene una peque con sindrome de down y nos dijo que quería venir a nuestra piscina. Mi respuesta fue tajante: ¿y por qué no? Tener sindrome de down no es un impedimento para que venga a aprender a nadar con nosotros, conmigo. Por mi encantado 😉

“Tiene algunas limitaciones” me dice la mamá, “toma ya, como todos los niños” le contesté yo. Cada niño es diferente y excepcional, cada uno tiene sus aptitudes. Unos son más habilidosos en el agua, otros menos…. La idea de mi metodología en natación no es que los peques se adapten a mi, sino que yo me adapto a ellos. Intento sacar lo mejor de ellos en el agua. Lo que se les da peor reforzarles y lo que se les da mejor potenciarlo.

Ya empecé a trabajar la semana pasada y super bien, una gozada. De aquí a Navidad esta peque nadará como una campeona, igual que todos los demás.

¿Tienes alguna duda?

En verano y antes del verano se ofrecen en muchos sitios cursillos intensivos de natación.  Pero, qué aprenden realmente en estos cursos?

Los peques van a aprender lo que son capaces de aprender. Me explico, cada peque tiene su evolución y no por meter más contenidos van a aprender más.  Aprenderá lo que por su desarrollo psicomotor sea capaz. Para ello es interesante saber qué son capaces de aprender para saber hasta donde llegar.

  • Grupos de bebes de 18 a 36 meses. Se trabajará la adaptación al medio acuático. Se pueden trabajar habilidades como: desplazamiento autónomo con material,  trabajo motor de extremidades, trabajo respiratorio, ejercicios sencillos grupales, pérdida de miedo al agua, inmersiones, comienzo al desplazamiento sin material, coordinación y ejercicios de propiocepción.
  • Grupos de 3 a 5 años. Se trabaja sobre todo la pérdida de miedo al agua, desplazamiento autónomo con material, inició al estilo crol sin material.  Juegos de coordinación y propiocepcion.
  • Grupos de 5 a 8 años. Normalmente son peques que ya nadan unos pocos metros. En estos cursos comenzamos a aprender la técnica correcta de natación con la respiración y coordinación.  También emperamos a practicar el estilo espalda.

Espero que os haya servido de ayuda 😉

Algunos de vosotros ya conocéis mis forma de enseñar a nadar: aprender a nadar jugando.

Mis clases de natación son lúdicas y divertidas, sin forzar, respetando la evolución de cada alumno en el agua: método LudoQua.

Hasta ahora nos acompañaban en mis clases Elly, Pato y Pocoyó, pero después de tanta agua los pobres estaban cansados. Es por ellos que Bandai España nos va a ayudar y a partir de ahora también nos van a ayudar Gatuno, Buhita y Geko.

“Mis clases de natación son divertidamente serías”.

Jugamos mucho, pero lo que no saben los peques es que detrás de cada juego hay “enmascarado” un ejercicio técnico de natación. Por lo tanto están motivados, quieren repetir y aprenden mucho más rápido!

Tu que opinas?

 

Cuando enseñamos a nadar a los más peques, la verdad es la “técnica” como todos la conocemos en natación no influye tanto como podrían influir otros factores. ¿Sabéis cuáles son?

Es cierto que hay que enseñarles técnica a los peques para que aprendan a nadar, pero a su nivel. ¿Cómo les enseñamos esa técnica?

Un factor que me parece fundamental para que la interioricen bien y se asiente es la MOTIVACIÓN. Cuando los niños vienen motivados a natación puedes enseñarles lo que quieran que van a tener una gran predisposición al aprendizaje.  

Desde mi punto de vista la mejor forma de enseñar técnica es JUGANDO. Hoy os pongo una foto de hoy (29 de abril del 17). Uno de los juegos favoritos de mis nenes en la piscina es “buscar peces”. Esparcimos un cubo entero de peces por la piscina y tenemos que ir a buscarlos de uno en uno, unas veces con tabla (hacemos pies crol), otras veces sin nada (nado libre), otras veces a espalda…. Al final nadan muchísimo y al acabar piden más y más.

Pues así mil cosas que te puedas imaginar, podemos trabajar la técnica pero desde un punto de vista lúdico y super entretenido para los niños.

PRIMERA ETAPA: FAMILIARIZACIÓN

En esta etapa, los niños van a descubrir el agua, sus sensaciones y su relación con su cuerpo.

Los niños que nunca han tenido contacto con este medio les va a resultar muy extraño y un cambio muy grande. Debo decir también, que supone tal cambio porque los niños no van a estar con sus padres en el agua, sino que se van a encontrar con los monitores, con quienes, en un primer momento no tienen confianza. Será el monitor el que poco a poco se vaya ganando la confianza de los niños y vaya avanzando en esta etapa.

Al introducirse una persona en el agua, debido a la presión que ésta ejerce sobre el cuerpo, la sensación típica es la de opresión y dificultad para respirar. Por otro lado, la respiración en el agua ya no es a demanda, sino que exige un patrón de respiración acorde a los movimientos propios del estilo. En el agua se modifican también las sensaciones de gravedad. El motor principal en la propulsión van a ser los brazos, al contrario que en el medio terrestre, cual exigirá una adaptación.

Fundamentalmente la gran diferencia con el medio terrestre son los apoyos para llevar a cabo la propulsión; en el medio terrestre son fijos mientras que en el acuático son móviles. Podemos decir que los cambios principales son: la presión del agua que ejerce sobre todo el cuerpo, el contacto del agua, la gravedad modificada y el motor propulsor. La superación de estos cambios nos llevan a la conclusión de que los niños se están adaptando correctamente al nuevo medio. La metodología a llevar a cabo para una familiarización correcta y eficaz varía de unos monitores a otros y del grupo de niños o alumnos.

No se puede definir con exactitud el periodo de familiarización; cada niño tiene su ritmo de adaptación. Hay niños que son muy extrovertidos y enseguida juegan con el material, se hacen amigo del monitor y pierden el miedo al agua; por el contrario, otros niños necesitan más tiempo de adaptación. Debemos tener paciencia, ya que tarde o temprano, esta etapa se supera. La cuestión es, ¿queremos que supere la etapa rápidamente o de forma gratificante?

Hace unos años y todavía hoy se ven niños y niñas en las piscinas disfrutando del agua con sus familias con el flotador puesto. El monitor de natación Francisco Sánchez Aguilar nos explica por qué el flotador es un material que está en desuso, e incluso prohibido en algunas piscinas.

 

Los flotadores no son una opción segura

Afortunadamente, en nuestros días cada vez se ven menos flotadores en las piscinas.
Los flotadores y manguitos no son, a priori, una buena elección para que los niños aprendan a nadar; sobre todo los flotadores, ya que se suelen poner no para que el pequeño aprenda a nadar, sino para que flote y pueda estar en el agua de forma independiente.
Los flotadores entrañan gran peligro en el agua porque generalmente producen un efecto de “tranquilidad” ilusoria en los padres, que pueden dejar de prestar a su hijo la atención necesaria porque creen que el niño está seguro.
El problema es que es fácil que se voltee con el movimiento, de manera que el niño queda boca abajo sin poder volver a la posición original. Además, el flotador puede pincharse.

 

¿Puedo dejar al niño solo con manguitos en la piscina?

Los manguitos nos pueden servir para que el niño aprenda pero hay que tener mucho cuidado porque si el pequeño levanta los brazos, al estar cuerpo y manguito mojado, éstos pueden salirse con facilidad y dejar al niño sin ningún elemento de flotación. Por eso es tan importante elegir unos manguitos acorde con el tamaño del niño.
En las piscinas, estadísticamente se producen más ahogados en las zonas donde el agua cubre menos. Esto es debido al uso indebido de los materiales de natación y al exceso de confianza que generan.
Además, tanto los flotadores como los como manguitos mal elegidos (muy inflados, muy grandes) impiden bastante la movilidad del niño en el agua.
Si lo que quieres es disfrutar del agua en familia, olvídate del material “para que el niño flote” y piensa qué juguetes de agua o elementos de piscina son mejores para ese rato de diversión y aprendizaje en familia.

 

¿Qué material de piscina es más adecuado para que los niños aprendan a nadar?

Hoy en día existe gran variedad de material auxiliar que combina diversión y aprendizaje.

  • El objeto más común es el llamado “churro” o “patata”. Es un cilindro de poliestireno que permite gran cantidad de juegos y ejercicios, así como autonomía para el niño.
  • Los manguitos de poliestireno también son muy útiles, ya que no se pinchan, sobre todo los que llevan varios discos porque se pueden ir quitando en función del nivel del nadador.
  • También son eficaces los bañadores que llevan integradas varias microcámaras de aire que permiten flotar sin impedir el movimiento. No recomiendo chalecos que no lleven arnés porque se suben a la cara del pequeño.

Básicamente, con un “churro” en la piscina podremos pasarlo en grande con los niños y ellos podrán realizar todo tipo de movimientos y ejercicios (delante, detrás, a caballito, etc). Eso sí, los padres deberán estar muy atentos en todo momento. Estamos eligiendo calidad y diversión y desechamos pseudotranquilidad y flotador.