A la hora de preparar nuestras clases de ciclo puede que nos venga a la cabeza la siguiente duda: Cómo cuadro la música al ritmo?

Las BPMs de la música son las RPM de nuestra cadencia.
Dentro del pedaleo rítmico se pueden encontrar varios ritmos diferentes.
-1 x 1 o (al tiempo).Ir a pedalada completa por beat.
Por ejemplo: 90 bpm = 90 rpm.

-1/2 x 1 (a media pedalada por beat). Por cada golpe musical, se realiza sólo medio ciclo de la pedalada o lo que es lo mismo, un ciclo entero por cada dos golpes musicales.
Por ejemplo: 120 bpm = 60 rpm.

-2 x 1 (dos ciclos de pedaleo completos por beat) o por cada beat dos ciclos de pedalada completo.
Por ejemplo: 50 bpm = 100 rpm.

Para saber los BPM hay varios programas que te lo marcan, tipo Mixmeister o similar. De esta forma sabrás cuantos BMP tiene y lo podrás cuadrar con tus RPM.

Ten en cuenta siempre tu gráfica de entrenamiento a mano. También recuerda que puedes modificar la velocidad de la canción para subir o bajar cadencias.

Entrenar es importante, pero lo más importante es entrenar bien.

¿Vas al gimnasio pero no obtienes los resultados esperados?

Echa un vistazo a estos 11 principios generales del entrenamiento y siéntate a pensar.

¿Dudas? Hablamos!!!!

1. Progresión: no podemos entrenar siempre con las mismas cargas pues no obtendremos los resultados
deseados. Debe existir una progresión ordenada respecto a cada alumno.
2. Continuidad: Desde mi punto de vista es el más difícil, empezar a entrenar y no dejarlo. Si
descansamos mucho se pierde la continuidad y por lo tanto la mejora, no hay progresión…
3. Variabilidad: el músculo se “acostumbra” al mismo ejercicio y al tiempo no mejora, deberemos
introducir nuevos retos musculares para producir una buena progresión.
4. Unidad funcional: No somos músculos aislados, el cuerpo funciona como un “todo” y deberemos
tenerlo en cuenta. Por ejemplo, una mala pisada puede influir en dolor de cuello.
5. Transferencia: Cuando aprendemos un ejercicio que nos vale para otro.
6. Participación activa y consciente: si el alumno no sabe para qué hace el entrenamiento o no está
involucrado no sirve de nada nuestro esfuerzo como técnicos.
7. Periodización: evidentemente nuestro entrenamiento debe estar organizado en el tiempo con sus
objetivos.
8. Cíclico: Nuestro nivel de superación y mejora tiene un límite, por ellos debemos establecer unos
períodos ordenados a nuestros objetivos para conseguir el binomio: mejora-descanso.9. Especialización: Trabajar a nivel global para un primer momento está bien, pero después deberemos
organizar por grupos musculares, o si buscamos fuerza…para una posterior mejora.
10. Multilateralidad: En un primer momento es mejor trabajar a nivel global para ofrecerle al cuerpo un
número mayor de estímulos.
11. Respuesta individualizada: Cada persona responde diferente a mismos estímulos.

Hoy quiero hablaros del porteo.

Cuando hace dos años tuvimos a la peque nos pilló de novatos, sabíamos cosillas que nos habían contado, y otras que habíamos leído. Pero de porteo la verdad no sabíamos apenas.

Al poco de nacer descubrimos que colechar era muy beneficioso para todos: la mamá no tenia que levantarse no hacer esfuerzos debido a la cesárea, la peque dormía muy bien y comía a demanda y yo como papá estaba tranquilo al oírla respirar plácidamente.

La peque tuvo cólicos que no sabían decirnos por qué. La verdad que es muy angustioso verla llorar y no poder consolarla.

Probamos coliquin y homeopatía pero nada. Al poco una amiga nos regaló un pañuelo de porteo y… voila! magia!!! Desde entonces, quizás por la postura de ranita o yo que se, se acabaron los llantos, podíamos pasear tranquilos (sobretodo la peque), y además, portear es lo mejor que hemos hecho en la vida. La peque se siente segura y es una pasada para los papás llevarla encima.

Claro, nos decían algunos que si se iba a acostumbrar, que si la estábamos malcriando…. Ni caso hicimos. Ahora ya tiene dos años, está súper maja, tiene autonomía, está segura, confía en nosotros.

En breve nacerá otro peque y portearemos desde el minuto cero. Sobra decir que ya somos expertos jejeje, tenemos ya pañuelo de porteo, mochila par más peso y la redecilla esa que se pone de medio lado.

Nos vemos!

Muchas son las familias que se plantean la siguiente pregunta: ¿puedo hacer algún deporte con mi bebé?

Cuando los niños son mayores, se pueden apuntar a cualquier deporte; el deporte más completo por excelencia es la natación. Existe una “variante” de la natación conocida erróneamente como“matronatación”, que es, en definitiva, natación para bebés. Ahora ya sabes qué deporte puedes realizar con tu bebé: natación para bebés.

Con el paso del tiempo se ha comprobado que realizar este tipo de deporte con los bebés es muy beneficioso para ellos y para las familias; además de ejercicio físico, se crea un vínculo familiar que refuerza la relación padres-bebé.

La natación de bebés se realiza en la piscina e intervienen las siguientes figuras:

  1. Padres: que asisten al bebé
  2. Bebé: es quien realiza los ejercicios
  3. Monitor: es el vínculo entre ambos y enseña a las familias los ejercicios y rutinas.

Otra de las dudas que se plantean las familias es: ¿es seguro ir a la piscina con mi bebé?

La natación para bebés es muy beneficiosa y no se encuentra ningún obstáculo que impida realizar este deporte. No obstante, como tratamos con bebés, se deberá tener en cuenta lo siguiente:

  1. La temperatura ambiente de la piscina deberá ser cálida y confortable, con buena ventilación
  2. La temperatura del agua rondará los 32º para que la sesión sea agradable y no tenga frío. Atención a este punto ya que los bebés pierden calor rápidamente. Interesa además que la actividad se desarrolle de forma lúdica.
  3. En cuanto al cloro: la concentración de cloro será la mitad de una piscina convencional, es decir, entre 0.5 y 0.6% de cloración.

Que disfrutéis mucho del agua.

Es más común de lo que se cree que los niños pequeños no quieran bañarse en la piscina con sus padres por temor. Los padres se frustran porque quieren disfrutar con ellos del agua y no saben cómo lograrlo.

Debéis saber que, la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada. Los padres sois los que tenéis que llevar a cabo la actividad lúdica, ser cariñosos con vuestros hijos pero firmes a la vez: vosotros ponéis los límites y las reglas del juego.

Para comenzar, no intentéis meter al niño de golpe, no hay que forzarle. Tiene que apetecerle jugar. Si vuestro hijo no quiere jugar con vosotros y le forzáis, estáis creando una obligación.

Otro error común entre los padres es obligar a sus hijos a meterse en el agua con manguitos, flotador, etc. Éste es un acto egoísta, ya que, sin quererlo, imponéis al pequeño un material de flotación para vuestra “seguridad”. Se suele pensar que si el niño ya tiene manguitos podéis estar más tranquilos… no es así. Los excesos de confianza no son buenos en el agua.

¿Qué puedo hacer para ayudarle a quitar el miedo?

– Deja que tu hijo elija el material que quiere usar contigo para jugar. Si no quiere material no te preocupes. Si no sabe nadar, se aferrará a ti, y, poco a poco, por su ganas de jugar (date tiempo, es un niño y tarde o temprano querrá jugar) él mismo querrá soltarse y tener más autonomía.

– Si tu hijo quiere tirarse al agua, déjale que lo haga cuando tú estés mirando, no se lo prohíbas cuando estés presente, ya que lo tomará como un juego y se lanzará cuando te despistes: es mejor que pruebe experiencias contigo delante para evitar accidentes.

– Si tiene miedo, escoge un lugar tranquilo y que no le cubra el agua. Olvídate de que aprenda a nadar ese día, ¡juega con él! Haz de ese momento, un momento de juego increíble, aunque sólo le llegue el agua a los tobillos.

– Si consigues que esté a gusto, poco a poco podrá cubrirle un poco más el agua. Si tienes paciencia, cogerá confianza y autonomía en el agua, y llegará a ver que es un lugar divertido.

– Si, por el contrario, lo que quiere es material, no te empeñes en que se meta al agua sin nada. En clases de natación nos es muy apropiado a los monitores que un niño quiera entrar al agua, aunque sea con material. Ellos no lo saben, y vosotros seguramente tampoco, pero con material propiciamos una buena posición del cuerpo en el agua (hidrodinámica).

– No te preocupes, al final el material les estorbará para jugar con vosotros y querrá quitárselo él mismo. Déjale experimentar.

Este es un proceso que dependiendo del niño puede tardar más o menos tiempo. De cualquier manera, no pienses en si aprenderá a nadar antes o después, o, si se mete con material o no; tu objetivo es disfrutar con él, deja el aprendizaje para los monitores.

Afortunadamente, en nuestros días cada vez se ven menos flotadores en las piscinas.

Todavía hoy se ven niños y niñas en las piscinas disfrutando del agua con sus familias con el flotador puesto. El flotador es un material que está en desuso e incluso prohibido en algunas piscinas.

Los flotadores no son una buena elección para que los pequeños aprendan a nadar; ya que se suelen poner no para que el pequeño aprenda a nadar, sino para que flote ypueda estar en el agua de forma independiente.

Los flotadores entrañan gran peligro en el agua porque generalmente producen un efecto de “tranquilidad”. Entrañan gran peligro porque es fácil que se voltee con el niño y quede boca abajo sin poder volver a la posición original, así como que se pinche.

Estadísticamente se producen más ahogados en las zonas donde el agua cubre menos. Esto es debido al uso indebido de material y al exceso de confianza generado. Además, los flotadores impiden la movilidad del niño en el agua, así como manguitos mal elegidos (muy inflados, muy grandes)

Si quieres disfrutar del agua en familia, olvídate del material “para que el niño flote” y piensa qué material es mejor para ese rato de diversión.

QUÉ MATERIAL ES MÁS ADECUADO

Hoy en día existe gran variedad de material auxiliar que combina diversión y aprendizaje. El objeto más común es el llamado “churro” o “patata”. Es un cilindro de poliestireno que permite gran cantidad de juegos y ejercicios, así como autonomía. Los manguitos del mismo material (no se pinchan) también son muy útiles, sobre todo los que llevan varios discos porque se pueden ir quitando en función del nivel del nadador. También se están empezando a ver unos bañadores que llevan integrados varias microcámaras de aire que permiten flotar pero sin impedir el movimiento. Estos son muy útiles para el aprendizaje de la natación de niños con capacidades especiales. No use chalecos que no lleven arnés porque si no éstos se suben a la cara del pequeño.

Básicamente, con un “churro” en la piscina puedes pasarlo en grande con los pequeños y ellos podrán realizar todo tipo de movimientos y ejercicios (delante, detrás, a caballito, etc) pero conlleva que los padres deberéis estar muy atentos en todo momento. Estamos eligiendo calidad y diversión y desechamos pseudotranquilidad y flotador.

Desde mi punto de vista como profesional, no hay mejor material QUE LOS BRAZOS DE PAPÁ O MAMÁ.

Ovide Decroly fue un pedagogo que basaba su propuesta en el respeto por el niño y su personalidad, con el objetivo de preparar a los niños para vivir en libertad. Se opuso a la disciplina rígida, apostando por un ambiente motivador.

La motivación en natación es fundamental, es muy importante que los niños “entren al juego” y se motiven para la realización del deporte. La motivación da sentido y hace más sugestiva la actividad.

Por ello, vamos a intentar que la natación sea “un juego” para los niños. Donde un niño ve “juego”, un profesional ve “deporte, aprendizaje y diversión”.

El juego se puede basar en la recreación de un espacio imaginario con la utilización de material simbólico, elementos del entorno, normas del juego, etc.

Es tarea del profesional conocer “los centros de interés” o las motivaciones del grupo de natación, acorde a sus edades y aptitudes. Sabiendo esto, se puede realizar una programación. La programación deberá contener los objetivos que se quieren conseguir y de qué forma.

Existen dos formas de conseguir motivación:

  1. Programar una actividad llamativa, que se salga de los límites cotidianos.
  2. Conceder protagonismo a los niños.

La programación la podemos desarrollar de diversas maneras:

  1. Ambientar el espacio de juego.
  2. Cambiar el nombre a las cosas para que resulte más divertido.
  3. Presentarlo como un cuento.
  4. Desarrollar la actividad como juego simbólico (rol).

De esta forma, los niños hacen lo que más les gusta, jugar, y el profesional desarrolla una actividad deportiva y divertida, añadiendo que de esta forma los niños se sienten motivados, lo que facilita enormemente el aprendizaje y el correcto desarrollo de la actividad.

¿Tienes un bebé en casa?

¿No sabes a qué jugar con él?

Si eres padre / madre y tienes niños pequeños, sabes que cuando llegan estas fiestas u otras como semana santa, vacaciones de verano, etc., estar con los niños en casa y pasar más tiempo con ellos es fenomenal. Durante todo el año se viven días muy ajetreados y llenos de obligaciones, extraescolares, tareas, deporte…

Si tienes un bebé, puedes plantearte a qué jugar con él; es una época en la que cualquier gesto, cualquier sonido divierte mucho, pero, ¿es posible hacer deporte con ellos? Para no pasar todas las navidades en casa pensando qué hacer, aquí te expongo diez razones acuáticas para no quedarte en casa.

Para otras razones, las palabras clave son: juego y agua.

  1. Permite liberar o derrochar el excedente de energía.
  2. El juego sirve para practicar una serie de destrezas, conductas e instintos que serán útiles para la vida adulta.
  3. En el agua, para un bebé, mucho más sencillo que en tierra firme.
  4. El niño juega para ser autónomo, determinado por los impulsos de libertad, fusión, reiteración y rutina. Juegos repetitivos en el agua encajan perfectamente.
  5. El juego se define por la manera en que el jugador transforma la conducta real en una conducta lúdica, a través de una ficción o representación particular de la realidad.
  6. ¿Quién no ha jugado de pequeños a “mamás y papás”?El juego nace de la necesidad de conocer y dominar los objetos del entorno, creando zonas de desarrollo próximo.
  7. En la piscina practicamos psicomotricidad.
  8. El juego es transmisor de patrones culturales, tradiciones y costumbres, percepciones sociales, hábitos de conducta y representaciones del mundo.
  9. El agua mejora las defensas y fortalece el sistema cardio-respiratorioNo son necesarios juguetes en la piscina para divertirse en familia.Hacer deporte con frecuencia en muy sano.
  10. La más importante de todas, puedes hacer deporte con tu bebé en la piscina.

Los padres entienden que practicar la natación es sano y recomendable, pero trabajar la motivación del pequeño en este campo no es tarea sencilla, pues es un deporte más individualizado que otros y puede llegar a convertirse en una obligación.

La actividad diaria más importante de los niños es jugar, es lo que más les gusta, y está demostrado que es la forma en la que integran conocimientos.

Los tiempos están cambiando y con ello los métodos de enseñanza, es por ello que los monitores de natación también necesitan adaptarse a los nuevos tiempos y nuevas tendencias educativas. Hoy en día se apuesta por una enseñanza menos rígida, por el respeto del niño y su personalidad, con el claro objetivo de prepararlo para vivir en libertad, creando un ambiente motivador. Como se dijo antes, si no queremos que la natación se convierta en un deporte individualizado y produzca rechazo por parte de las familias y los niños, los monitores deben ser capaces de enseñar a los niños de una forma divertida, motivadora, fomentando el trabajo en equipo, ofreciendo disciplina y libertad.

Un buen método de trabajo en natación debería englobar deporte y juego, en el cual los niños tengan la sensación de acudir a clase de natación a jugar en el agua, de esta forma se encontrarán motivados y fomentará la realización de la actividad, no solo en clase, sino también con la familia. El monitor estará enseñando a nadar de una forma divertida pero con una base y unos objetivos definidos para que el aprendizaje sea el adecuado.

Este método de trabajo hoy en día existe, y se denomina LudoQua, el cual combina el juego con la técnica de natación; fomenta la diversión, el aprendizaje y el deporte. Ayuda a que aprender a nadar no se convierta en una obligación y sí en algo divertido.

La natación prenatal es, junto a la marcha, el deporte más adecuado para la mujer embarazada. Es un ejercicio muy completo, con pocos riesgos y muy agradable, especialmente en losmeses de calor. En el agua una se siente ligera y más ágil, por lo que el esfuerzo es menor y se relajará más fácilmente.

Nadar es un gran complemento igualmente para tener un excelente desarrollo no sólo de la gestación sino también del alumbramiento.

El ejercicio ayuda a tener un mejor parto y, por supuesto, a una mejor recuperación del mismo. El entrenamiento físico, con ejercicios adaptados al estado gestacional, debe ayudar a preparar el cuerpo para una situación de gran esfuerzo físico como es dar a luz. Y la natación o la gimnasia acuática son las mejores opciones, pues suponen ejercicios respiratorios y musculares muy beneficiosos para la mujer encinta.

Recomendaciones y advertencias:

·         Conviene hacer estos ejercicios a partir del segundo trimestre y hasta los 8 meses. Siempre bajo la autorización del ginecólogo.

·         Si eras deportista antes del embarazo puedes continuar haciendo deporte durante este, siempre y cuando bajes la intensidad, y por supuesto evites todos aquellos deportes que impliquen un riesgo de caídas, traumatismos o accidentes (motociclismo, ciclismo de montaña, equitación, patinaje, esquí, surf, artes marciales, etc.). La natación permite a las mujeres permanecer activas físicamente con un deporte completo, atractivo y seguro.

·         Si no practicabas deporte y no tienes costumbre de hacer ningún ejercicio, el embarazo es una excelente oportunidad para empezar. Andar y ejercitarte en el agua son las actividades recomendadas para estas mujeres. Empieza con 30 minutos al día durante 2 o 3 veces por semana.

·         Evita fatigarte. Haz caso de las señales de tu cuerpo. Si notas que te falta el aliento, que te cansas demasiado, te mareas, o tus pulsaciones se aceleran, deja de hacer ejercicio inmediatamente.

Ejercicios para hacer en la piscina

Hazlos durante 45 minutos, tres veces por semana.

Piernas, pelvis y zona perineal

  1. Dentro del agua, camina lento para después ir más rápido. Puedes ayudarte de colchonetas para evitar mantener el equilibrio durante el desplazamiento.
  2. Saca objetos del fondo de la piscina sin despegar los pies del suelo.
  3. Coloca una pelota entre los muslos, aprieta durante cinco segundos y suelta. Puedes hacer este ejercicio quieta o trata de caminar, dentro del agua con la pelota entre las piernas.
  4. De pie, apoya la mano en una colchoneta y mantén la espalda vertical con el agua a la altura de los hombros; flexiona las rodillas y vuelve a extender.
  5. Apoya la espalda en una pared de la piscina donde hagas pie. Coloca los brazos estirados agarrada al bordillo. Sube la pierna derecha hasta formar un ángulo recto, y a continuación muévela, abriéndola hacia la derecha y tocar la pared. Bájala y repite con la izquierda.
  6. En la misma postura haz flexiones circulares como si estuvieras pedaleando.
  7. Agarrada a una tablilla flotante o a un churro acuático, estira los brazos y nada a un ritmo moderado moviendo las piernas a crol. Haz varios largos y repite con las piernas en modo braza. Mete y saca la cabeza para respirar.

Brazos y pectorales

  1. Estirada boca arriba flotando sobre el agua estira piernas y brazos. Puedes ayudarte de dos churros colocándote uno en el cuello y otro en los muslos. Mueve en círculos piernas y brazos para mantenerte a flote, mientras te mantienes a flote.
  2. De pie, de espaldas a la pared de la piscina con los brazos estirados en cruz, agárrate al bordillo. Sube y baja tu cuerpo con la fuerza de tus brazos.
  3. De pie, con el agua a la altura del cuello y las rodillas dobladas como si estuvieras en cuclillas flotando, avanza remando con las manos hacia delante. Después rema a la inversa y vuelve hacia atrás. Puedes utilizar un churro acuático colocándolo en las corvas de las rodillas. Te ayudará a mantenerte a flote.
  4. De pie con el agua a la altura del cuello, pon los brazos en cruz y llévalos hacia delante de modo que las palmas se toquen. Llévalos de nuevo hacia atrás todo lo que puedas.

Relajación

• Flotación dorsal: Permanece flotando boca arriba haciendo el muerto durante al menos un minuto. Puedes ayudarte de un par de churros colocados bajo las piernas y el cuello. Así aguantarás más tiempo. Relájate y déjate llevar.

• Posición fetal: Dobla las rodillas contra el cuerpo y abraza las piernas de manera que quedes en posición fetal. Déjate llevar relajada y sumergida en el agua, durante el tiempo que puedas aguantar la respiración cómodamente.

¿Tu hijo no quiere bañarse en la piscina? ¿No sabes cómo hacer para que disfrute del agua? Es más común de lo que se cree que los niños pequeños no quieran bañarse en la piscina con sus padres por temor. Los padres se frustran porque quieren disfrutar con ellos del agua y no saben cómo lograrlo.

Debéis saber que la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada. Los padres sois los que tenéis que llevar a cabo la actividad lúdica, ser cariñosos con vuestros hijos pero firmes a la vez: vosotros ponéis los límites y las reglas del juego.

Para comenzar, no intentéis meter al niño de golpe, no hay que forzarle. Tiene que apetecerle jugar. Si vuestro hijo no quiere jugar con vosotros y le forzáis, estáis creando una obligación.

Otro error común entre los padres es obligar a sus hijos a meterse en el agua con manguitos, flotador, etc. Éste es un acto egoísta, ya que, sin quererlo, imponéis al pequeño un material de flotación para vuestra “seguridad”. Se suele pensar que si el niño ya tiene manguitos podéis estar más tranquilos… no es así. Los excesos de confianza no son buenos en el agua.

Aquí van unos consejos que os pueden servir de ayuda.

  • Deja que tu hijo elija el material que quiere usar contigo para jugar. Si no quiere material no te preocupes. Si no sabe nadar, se aferrará a ti y, poco a poco, por su ganas de jugar (date tiempo, es un niño y tarde o temprano querrá jugar) él mismo querrá soltarse y tener más autonomía.
  • Si tu hijo quiere tirarse al agua, déjale que lo haga cuando tú estés mirando, no se lo prohíbas cuando estés presente, ya que lo tomará como un juego y se lanzará cuando te despistes: es mejor que pruebe experiencias contigo delante para evitar accidentes.
  • Si tiene miedo, escoge un lugar tranquilo y que no le cubra el agua. Olvídate de que aprenda a nadar ese día, ¡juega con él! Haz de ese momento, un momento de juego increíble, aunque sólo le llegue el agua a los tobillos.
  • Si consigues que esté a gusto, poco a poco podrá cubrirle un poco más el agua. Si tienes paciencia, cogerá confianza y autonomía en el agua, y llegará a ver que es un lugar divertido.
  • Si, por el contrario, lo que quiere es material, no te empeñes en que se meta al agua sin nada. En clases de natación nos es muy apropiado a los monitores que un niño quiera entrar al agua, aunque sea con material. Ellos no lo saben, y vosotros seguramente tampoco, pero con material propiciamos una buena posición del cuerpo en el agua (hidrodinámica).
  • No te preocupes, al final el material les estorbará para jugar con vosotros y querrá quitárselo él mismo. Déjale experimentar.

Este es un proceso que dependiendo del niño puede tardar más o menos tiempo. De cualquier manera, no pienses en si aprenderá a nadar antes o después, o, si se mete con material o no; tu objetivo es disfrutar con él, deja el aprendizaje para los monitores.

Los tiempos están cambiando, y con ello los métodos de enseñanza. Así que ¿por qué poner música en las clases de matronatación?

Son numerosos los beneficios que puede aportarnos la música, sobre todo en los más pequeños de la piscina: los bebés. “He descubierto que con la música se puede marcar el ritmo de trabajo de las clases, además de adaptar la música a la especificidad de los ejercicios; por ello, actualmente todas las sesiones van acompañadas de música”.

Un entorno familiar

Las clases de matronatación son diferentes a otros grupos de enseñanza en natación. En ellas se cuida mucho el entorno de trabajo: porcentaje de cloración, temperatura del agua y del ambiente, zona de cambio sin corrientes. La sesión debe ser atractiva, lúdica y divertida tanto para los bebés como para los padres; llena de colores y cosas nuevas por descubrir. Debe ser un entorno familiar.

Una forma muy útil de conseguir este ambiente de trabajo y disfrute se consigue con el uso de la música y su correcta elección; siempre enfocado a los ejercicios a realizar y a la previsión por parte del profesional.

Música es vida

Ponemos música a los pequeños en casa, en el coche… la ponemos para que se relajen o bien para jugar con ellos, para favorecer su coordinación, para cantar, para aprender nuevas palabras, para aprender… la vida misma. Por ello, ¿por qué no ampliar esta diversión y aprendizaje a la piscina?

La música tiene la capacidad de poder hacernos llorar, reír, disfrutar; en resumen: recrear el ambiente deseado. Pero ¿qué música debemos elegir?

El monitor debe saber utilizar este recurso y adaptarlo al organigrama del curso. Así pues, podemos elegir, entre otros:

–          Música relajante

–          Música instrumental

–          Música infantil con/sin letra

Con las sesiones de trabajo organizadas y la música incluida, nos aseguramos un buen trabajo y una motivación a las familias y a sus hijos.

¿Qué música elegir?

Toca elegir la música: ya sabemos que ejercicios se realizan cada día, tan sólo debemos elegir la música que mejor se adapte a las necesidades de la clase.

Si lo que queremos es realizar una primera sesión a las familias contándoles de qué va a tratar el curso y cómo se va a desarrollar, o bien realizar ejercicios de flotación, lo más adecuado sería la música relajante o clásica; queremos un ambiente distendido y agradable. Este tipo de música también sirve para ejercicios de relajación y de intensidad baja.

Si por el contrario queremos estimular al pequeño con un ritmo de trabajo más intenso y realizar juegos dinámicos, sería oportuna la música rítmica o infantil. En cuanto a la música infantil obtenemos un añadido: puede ser cantada. Si es cantada los niños aprenden además palabras y pequeñas coreografías en el agua; si no es cantada, crea un ambiente divertido fenomenal. Si es música que escuchan habitualmente en casa, añadimos otro extra de familiaridad a la clase.

Con todo esto trabajamos la psicomotricidad gruesa de los bebés y cumplimos la regla número uno: la clase de matronatación es familiar, divertida, deportiva y educativa.

Nadar es uno de los deportes más completos, y presenta muchos beneficios para el organismo ya desde bebés. Si te has planteado llevar a tu pequeño a clases de matronatación pero tienes dudas, aquí te las resolvemos todas

¿Qué es la matronatación?

La matronatación es también conocida como “natación de bebés” o “estimulación acuática”. De cualquier manera, se trata de una nueva variante de la natación encaminada a los más pequeños de la casa: los bebés. Antiguamente la matronatación no existía, las mamás jugaban en la bañera con sus bebés y poco más. Con el paso del tiempo se ha comprobado que practicar un deporte tan completo como es la natación, incluso con los bebés, es muy beneficioso.

La matronatación es una actividad que realizan los bebés con la ayuda de mamás y papás y el profesional, en la que el objetivo no es aprender a nadar, sino la estimulación acuática. Este tipo de estimulación es motora, sensorial, sensitiva, cognitiva. Cuando hablamos de matronatación estamos hablando de edades comprendidas entre los 5 y los 18 meses.

¿Está mi piscina preparada?

Para realizar esta actividad lúdico-acuática con tu bebé en condiciones óptimas y seguras, debemos asegurarnos de varias cosas. Con 5 meses tu bebé ya tiene su sistema inmunitario desarrollado pero debemos prestar atención a:

                -Temperatura ambiente. El entorno de la piscina debe ser cálido y confortable, alrededor de 30 grados, con buena ventilación para evitar acumulaciones de cloro.

                -Temperatura del agua. En casa se baña al bebé con agua templada-caliente para que, además de por motivos de higiene, se relaje y sea un momento familiar muy bonito. En la piscina ocurre algo similar. El agua deberá estar a una temperatura agradable, alrededor de 32 grados. Si el agua está fría, el bebé no estará a gusto y además tenemos el riesgo de hipotermia, al que los bebés son más vulnerables.

                -Cloro. La concentración de cloro de una piscina de matronatación debe ser inferior al de una piscina convencional. La piel del bebé es muy sensible.

                -No debe haber corrientes de aire en la piscina ni en el lugar para cambiar al bebé.

Beneficios del agua

Los beneficios del agua para el “pequeño nadador” son los siguientes:

                -Se cansa y come mejor

                -Se cansa y duerme bien

                -Mejoran sus reflejos

                -Estimula su coordinación

                -Mejora su agilidad y destreza. El agua es un medio menos hostil que el terrestre

                -Establece un vínculo afectivo con mamá/papá

                -Socializa con el entorno

                -Refuerza sus defensas

                -Aprende colores, objetos, formas…

                -Mejoran sus aptitudes de supervivencia acuática

                -Para el curso siguiente ya está “adaptado al medio”

                -Establece una rutina. Muy importante

                -Momento lúdico-familiar excepcional

¿Qué hay que hacer antes de ir a la piscina?

Las mamás sabéis mejor que nadie cuáles son las necesidades de vuestro pequeño. Básicamente los bebés necesitan:

                – Alimento

                – Horas de sueño

                – Cariño

Lo que hay que hacer siempre es acudir a la piscina con estos 3 puntos cubiertos. Asegúrate de que la hora que elijas no debe coincidir con una toma. Además, sería estupendo que fueras a una hora en la que la piscina no se encuentre muy concurrida para que podáis estar relajados, sin ruidos, lo más confortablemente posible. Si llevas al bebé con sueño, lo más probable es que proteste y no quiera jugar. Lo que te habías planteado como una diversión en familia se ha convertido en una obligación; jamás debe ocurrir eso de un momento lúdico.

¿Qué hacer en la piscina?

Es muy importante la seguridad, así que ten mucho cuidado con tener al bebé en brazos en accesos a la piscina tales como escaleras, etc. Evita accidentes.

Has ido a disfrutar de un buen rato, no hace falta que te empeñes en meter al pequeño de golpe en el agua. Tómate tu tiempo y mójale poco a poco con algún juguete jugando con él. Juega con tu bebé a salpicar, tirar el juguete y cogerlo… les encanta. Muévete con él por el agua, prueba diferentes posturas.

En definitiva, juega con tu pequeño campeón, no le fuerces a ningún ejercicio ya que no tiene sentido. Quieres que se acostumbre a ese medio nuevo para él y se familiarice. No pierdas de vista ese objetivo. Los dos queréis pasar un buen rato. Un baño de 15-20 minutos puede ser suficiente.

Cuidado al salir de la piscina, abrígale bien. Por acudir a la piscina no se va a poner enfermo, pero nunca vayas si ya lo estaba previamente.

Sigue con la rutina, diviértete en familia.

La natación es un deporte muy completo cuyos beneficios, especialmente en bebés, son múltiples y de sobra conocidos. Tal es así que se ha convertido en una actividad muy recomendable también para niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA). Su práctica es una excelente forma de estimulación que ayuda al desarrollo psicomotor, favorece la relajación y contribuye al bienestar, todo dentro de un entorno lúdico y en un medio, el acuático, que permite llevar a cabo un ejercicio de “bajo impacto”. Lo que lo hace idóneo para niños con necesidades especiales.

La natación como terapia

En primer lugar hay que tener en cuenta que dentro del espectro autista podemos encontrar muy diversas formas de afectación; unos niños estarán muy afectados, al tiempo que en otros será más complicado averiguar su grado de afectación. En cada uno de ellos se observan comportamientos y actitudes muy diferentes, de modo que podemos encontrarnos desde niños que no comprenden lo que se les dice o incluso que no saben ni siquiera expresar sus sentimientos, hasta niños con menor afectación, que tan sólo nos dan a conocer alguna muestra.

En cualquier caso, podemos trabajar en el agua de forma muy efectiva y divertida con ellos. ¿Cómo? En primer lugar, en estos casos especiales, es necesario trabajar mucho la empatía, esto es, saber colocarnos en el lugar de la otra persona. Pero sobre todo no debemos frustrarnos si el niño no ejecuta un ejercicio determinado, pues quizás no lo ha comprendido o no se sabe expresar o hacernos llegar sus sentimientos y emociones. O quizás no sepa cómo decirnos “no sé hacerlo” o “no sé qué es lo que quieres que haga”.

Sepan o no sepan nadar, el trabajo en el agua va a ser muy beneficioso; de cualquier manera estaremos potenciando unas habilidades u otras.

La actividad se ocupa especialmente de la familiarización al medio acuático, la flotación, la fuerza y la coordinación de brazos y piernas, los giros, las respiraciones. Sin duda esta tarea requiere de esfuerzo, lo que cansa a los pequeños, pero también se persigue con ello liberar tensiones y ayudarles a relajarse, muy importante para estos niños. Además se trabaja mucho el contacto visual y la sociabilidad a través de juegos-ejercicios.

La colaboración de las familias, fundamental

Con la natación se consigue, en varias sesiones, que el niño o niña trabaje la relajación, libere tensiones y se exprese corporalmente en un medio en ingravidez: el agua.

Siempre sin olvidar que cada uno es un mundo, por lo que es imprescindible estar muy atentos a sus reacciones, al movimiento corporal y al feedback de la familia. Y es que, como diría Glenn Doman, médico experto en estimulación y ayuda a niños con lesión cerebral “la familia no es el problema, es la solución”. Por lo tanto es esencial su participación. Trabajando en el agua con las familias y sus hijos se les enseña a canalizar los sentimientos y se les muestra otra vía de comunicación: gestual y emocional. De este modo los profesionales trabajamos quizás unas horas a la semana con ellos, pero las familias pueden hacerlo 24 horas al día.

>Un último consejo: El uso de material en el aprendizaje de la natación es eficaz y hace posible que niños que no saben nadar floten (manguitos, etc.), sin embargo con el material no podemos trabajar las sensaciones en el agua: sensación de flotar, de sentir el arrastre del agua con brazos y manos, sensación de apoyos en el agua para el correcto desplazamiento… Si es posible, es preferible el material y potenciar el contacto humano.

En definitiva, muchos aspectos que pueden resultar dificultosos de trabajar en el medio terrestre devienen eficaces en el medio acuático.

Afortunadamente, en nuestros días cada vez se ven menos flotadores en las piscinas.

Los flotadores y manguitos no son, a priori, una buena elección para que los niños aprendan a nadar; sobre todo los flotadores, ya que se suelen poner no para que el pequeño aprenda a nadar, sino para que flote y pueda estar en el agua de forma independiente.

Los flotadores entrañan gran peligro en el agua porque generalmente producen un efecto de “tranquilidad” ilusoria en los padres, que pueden dejar de prestar a su hijo la atención necesaria porque creen que el niño está seguro.

El problema es que es fácil que se voltee con el movimiento, de manera que el niño queda boca abajo sin poder volver a la posición original. Además, el flotador puede pincharse.

¿Puedo dejar al niño solo con manguitos en la piscina?

Los manguitos nos pueden servir para que el niño aprenda pero hay que tener mucho cuidado porque si el pequeño levanta los brazos, al estar cuerpo y manguito mojado, éstos pueden salirse con facilidad y dejar al niño sin ningún elemento de flotación. Por eso es tan importante elegir unos manguitos acorde con el tamaño del niño.

En las piscinas, estadísticamente se producen más ahogados en las zonas donde el agua cubre menos. Esto es debido al uso indebido de los materiales de natación y al exceso de confianza que generan.

Además, tanto los flotadores como los como manguitos mal elegidos (muy inflados, muy grandes) impiden bastante la movilidad del niño en el agua.

Si lo que quieres es disfrutar del agua en familia, olvídate del material “para que el niño flote” y piensa qué juguetes de agua o elementos de piscina son mejores para ese rato de diversión y aprendizaje en familia.

 

¿Qué material de piscina es más adecuado para que los niños aprendan a nadar?

Hoy en día existe gran variedad de material auxiliar que combina diversión y aprendizaje.

  • El objeto más común es el llamado “churro” o “patata”. Es un cilindro de poliestireno que permite gran cantidad de juegos y ejercicios, así como autonomía para el niño.
  • Los manguitos de poliestireno también son muy útiles, ya que no se pinchan, sobre todo los que llevan varios discos porque se pueden ir quitando en función del nivel del nadador.
  • También son eficaces los bañadores que llevan integradas varias microcámaras de aire que permiten flotar sin impedir el movimiento. No recomiendo chalecos que no lleven arnés porque se suben a la cara del pequeño.

Básicamente, con un “churro” en la piscina podremos pasarlo en grande con los niños y ellos podrán realizar todo tipo de movimientos y ejercicios (delante, detrás, a caballito, etc). Eso sí, los padres deberán estar muy atentos en todo momento. Estamos eligiendo calidad y diversión y desechamos pseudotranquilidad y flotador.

 

Que el bebé disfrute en la piscina depende en gran medida de cómo preparan sus padres la actividad. Si seguimos unas normas básicas antes, durante y después del baño, el bebé se lo pasará en grande, tanto si va a clases de matronatación como si le llevamos a jugar en el agua con nosotros.

Antes de entrar en la piscina: preparativos

Para que el bebé disfrute en el agua con su baño, es muy importante que acuda a la piscina con sus necesidades cubiertas. Es decir, el bebé debe haber comido lo necesario y haber dormido sus horas desueño. La principal actividad de los pequeños en el agua es la estimulación, por lo tanto debe estar lo más receptivo posible.

En el agua: ¿qué debemos hacer los padres?

  • La regla de oroes no entrar en la piscina con el bebé en brazos.
  • No hay que meter al bebé de golpe, tómate tu tiempo, llévate algún juguete que le guste (y que se pueda mojar) y mójale poco a poco; recuerda que has ido a la piscina a jugar y disfrutar con tu hijo.
  • Los bebés aprenden multitud de cosas nuevas cada día, están creciendo y desarrollándose continuamente. Llévale juguetes que potencien su estimulación y desarrollen su psicomotricidad: alguna pelota que flote, un churro de colores como los que se usan en matronatación, un muñeco que pueda mojarse…
  • Tu actitud es clave: buena disposición para crear un buen ambiente.

Al salir de la piscina

  • Recuerda no salir del agua con el bebé en brazos para evitar accidentes.
  • Los bebés pierden calor rápidamente, así que no pierdas tiempo ycúbrele con la toalla nada más salir para secarle cuanto antes.
  • Cámbiale en un lugar cálido y sin corrientes.
  • La actividad en el agua es intensa, lo que seguramente hará que el bebé tenga hambre y sueño al salir de la piscina.

Si llevas al pequeño a la piscina regularmente (a un curso dematronatación o, simplemente, a jugar con papá y mamá) estarás estableciendo una rutina muy positiva para él de alimentación, horas de sueño y ocio. Todo esto repercutirá en su posterior desarrollo positivamente.

Entrevista: Fabiola Martínez

En esta ocasión os presentamos una entrevista muy especial para nosotros, entrevistamos a Fabiola Martínez, Coordinadora Diseño y Marketing Bertín Osborne Alimentación. Vicedirectora de la Fundación Bertín Osborne. Esperamos que os guste tanto como a nosotros, todo comentario será muy bien recibido.

1. ¿Qué es la fundación Bertín Osborne?

R: Es una Fundación sin ánimo de lucro creada para orientar e informar a los padres de niños con Lesión Cerebral con respecto a los diferentes tipos de terapias. Tanto Bertín como yo creemos que es necesario informar a todos esos padres que se enfrentan a una situación como esta y no saben qué hacer o por dónde empezar

2. ¿Cuál es el objetivo de la fundación?

R: El objetivo de nuestra Fundación es otorgar a los padres los conocimientos y herramientas suficientes para que aprendan a ayudar a sus hijos y sean parte activa y fundamental en el desarrollo tanto motor como cognitivo o intelectual. La idea de utilizar nuestra voz como reclamo por ser personajes públicos nos crea el compromiso con otros padres. Desde nuestro ejemplo intentamos normalizar una situación que hasta hace muy poco era un tema tabú. Y transmitir el mensaje de que “Sí se pueden conseguir muchas cosas a pesar de tener Daño Cerebral”. Acercar el mundo de la estimulación y el desarrollo a los padres para poder trabajar en equipo con los terapeutas y así aprovechar el mayor tiempo posible y que los niños tengan más oportunidades de evolucionar.

3. He tenido la ocasión de leer que tratan con el método DOMAN, ¿puede explicarnos brevemente cuál es el fundamento del método?

R: Los fundamentos se reducen a tres leyes que se aplican desde que empiezas a trabajar con este método.

  • El cerebro es plástico y crece con el uso aplicando Frecuencia, Intensidad y Duración.
  • El daño cerebral esta en el cerebro, no en las piernas, brazos, ojos, etc…Hay que tratar el origen del problema no los síntomas.
  • Y por último, los padres no son el problema, son la solución cuando están capacitados.

Creo que con estos tres puntos cubro todos los conceptos que se manejan desde el Método Doman.

  4. ¿Las familias que deseen información, dónde deben acudir?

R: Pueden visitar nuestra web www.fundacionbertinosborne.org . Además dentro de muy poco podrán disfrutar de una nueva página. Actualizada, con un buen contenido informativo sobre todos los avances y terapias orientadas al Daño Cerebral. Además hemos creado un foro que funciona como un club de padres con problemas similares que se pasan información y se ayudan mutuamente. También tendremos el Blog de Kike donde se podrán conocer casos reales de familias que ayudan a sus hijos a mejorar, además de poder comprobar los progresos que Kike vaya consiguiendo.

5. ¿Cómo vive usted su trabajo día a día?

R: Con muy pocas horas. Me reparto entre las mañanas para trabajar en la Fundación y en los diseños de los productos solidarios de Bertín Osborne Alimentación. Y por las tardes las dedico a los niños, terapia con Kike y juegos con Carlos. Parece complicado pero una vez que haces rutina se convierte en tu día a día y todo se hace más fácil.

6. ¿Ofrecen algún tipo de formación?

R: Sí, solemos organizar Jornadas de información gratuitas para padres de niños con Lesión Cerebral y a partir de esas jornadas los padres interesados pueden optar a realizar el curso “Que hacer por su hijo con Daño Cerebral” este curso dura una semana y capacita a los padres sobre la forma de estimular el cerebro. Esta formación se recibe dos veces al año, cada seis meses y cada curso equivale a un nivel, de esa forma los conocimientos van evolucionando con el niño.

7. ¿tienen terapia o programas acuáticos?

R: Claro que sí, de hecho el agua juega un papel muy importante en nuestros niños, la falta de peso o gravedad en el agua les facilita el movimiento, les resulta un medio muy cómodo, placentero y divertido, es una forma de trabajar jugando. Existen terapias como el Método Halliwick que son muy beneficiosas para niños con Daño Cerebral. A mí me ayudo mucho a entender cómo manejar a Kike en el agua el libro “Como enseñar a nadar a su bebé” Kike hace terapia acuática desde muy pequeñito y hoy en día puede disfrutar bañándose con su hermano en la piscina solo con la ayuda de un cinturón flotador, gracias al trabajo desde pequeño ahora puede mover las piernas y las manos y desplazarse por el agua hacia donde quiera sin que nadie le sujete.

Podéis obtener más información:

  • Comprando su libro