El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque generalmente no  se da cuenta de ello.

Los niños desde que se despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y quieren jugar con las galletas,  la leche, todo lo que les rodea. Después van al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están aprendiendo mientras juegan.

El juego es fundamental en el desarrollo de los niños. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que es otra cosa diferente,  están descubriendo su entorno.

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