A través del juego, el bebé en mayor o menor medida (dependiendo de la edad):

  • Se divierte y se siente feliz
  • Se expresa libremente
  • Explora el mundo que le rodea
  • Desarrolla sus capacidades intelectuales y psicomotrices
  • Se relaciona socialmente con otros del grupo
  • Comprende el valor de las normas
  • Conoce rasgos de su cultura
  • Se integra en el mundo adulto
  • Transforma la realidad aprendiendo ciertas destrezas
  • Desarrolla su creatividad e imaginación

En resumen, la actividad lúdica contribuye a 6 aspectos de la personalidad:

  • Físico, intelectual, creativo, emocional, social, cultural.

La representación de roles durante el juego es una operación que se cumple en el hecho simbólico de jugar, pero muchas veces suele reproducir elementos característicos de la personalidad del jugador, de la realidad familiar que le rodea, de las normas de convivencia o de los valores morales imperantes en la sociedad. Esta sutil y a veces complejísima relación de complementariedad entre ambos aspectos, el real y el imaginario, es justamente lo que define y enriquece al juego como forma de aprendizaje para la vida.

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