Es una pregunta que me hicieron hace poco más de una semana cuando estábamos preparando el inicio de la temporada de natación.

Donde trabajo somos un poco diferentes, trabajo con una metodología lúdica, con grupos de máximo 2 por grupo para ofrecer la mayor calidad posible a nuestros alumnos. No apostamos por la cantidad sino por la calidad.

Si la clase dura media hora, siempre se aprovecha la media hora en su totalidad, no pasan frío, no esperan su turno fuera de la piscina.

Una mamá nos comentó que tiene una peque con sindrome de down y nos dijo que quería venir a nuestra piscina. Mi respuesta fue tajante: ¿y por qué no? Tener sindrome de down no es un impedimento para que venga a aprender a nadar con nosotros, conmigo. Por mi encantado 😉

“Tiene algunas limitaciones” me dice la mamá, “toma ya, como todos los niños” le contesté yo. Cada niño es diferente y excepcional, cada uno tiene sus aptitudes. Unos son más habilidosos en el agua, otros menos…. La idea de mi metodología en natación no es que los peques se adapten a mi, sino que yo me adapto a ellos. Intento sacar lo mejor de ellos en el agua. Lo que se les da peor reforzarles y lo que se les da mejor potenciarlo.

Ya empecé a trabajar la semana pasada y super bien, una gozada. De aquí a Navidad esta peque nadará como una campeona, igual que todos los demás.

¿Tienes alguna duda?

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