Pues si, ya llevaba un tiempo pensando,  que es lo más difícil…

Cómo algunos sabréis ya tengo dos más publicados:

  • Mi bebé flota : un libro sobre matronatacion
  • Aprender a nadar jugando: un libro sobre natación infantil

Y ahora el tercero para rematar será uno de adultos.

En resumen serán 50 Ejercicios para aprender a nadar, cada ejercicio con su explicación con 3 fotos de la progresión. Tamaño bolsillo y como siempre a un precio ínfimo.

Ya está tomando forma y en breve seguro anuncio su publicación.

Con muchas ganas!

Mis otros dos libros aqui:

Mis libros

 

Aprender a nadar no es difícil ni debería serlo.

Es cierto que según nos hacemos más mayores el proceso de aprendizaje cambia, pero eso no quita que personas adultas puedan aprender a nadar. 

El problema radica cuando nos empeñamos en aprender a base de entrenamientos muy duros o largos. Aprender a nadar tiene su evolución, es un proceso: primer contacto con el agua, adaptación, desplazamiento y técnica de nado. Cada persona marcará el ritmo y evolución.

Los profesores debemos saber qué tipo de alumno tenemos, no por poner etiquetas, sino por saber cómo trabajar, que podemos exigir, etc.

Tenemos que ser observadores, escuchar a nuestros alumnos, comprenderlos y ofrecerles cariño y comprensión, apoyo. Una buena forma es estar con ellos en el agua en los comienzos.

Así de fácil es ensenada nadar 😉

Hoy no voy a hablaros de natación infantil, hoy me quiero centrar en la natación para “adultos”.

Donde imparto mis clases cada día vienen más personas adultas que, o bien quieren mejorar su técnica de nado, o bien quieren aprender a nadar.

Y es que nunca es tarde para aprender. Muchas personas “saben desplazarse”, pero  no saben nadar propiamente.

La natación es un deporte muy chulo, relajante, que ayuda a mantener el cuerpo en forma, liberar la mente…pero una de las dudas recurrentes es: “Me canso al nadar, no se respirar”. Es lógico, estamos acostumbrados a respirar a demanda (o sea cuando el cuerpo tiende a bien),  no pensamos cuando respiramos; pero en el agua todo cambia, porque no podemos respirar dentro, sino que tenemos que diferenciar 2 fases: una aérea y otra acuática.

Desde mi punto de vista tenemos 2 formas de aprender a no cansarnos:

  1. Darle caña al alumno y que haga largos y largos, y al final el cuerpo se acostumbra.
  2. Hacer ejercicios específicos adaptados a cada alumno y a sus condiciones. Podemos aprender a respirar sin tener que hacer sesiones tediosas de trabajo en el agua.

Por otro lado, está el tema de la técnica. Muchas personas acuden para mejorar su técnica, pero en gran ocasión lo que ocurre es que tienen mala posición en el agua, y por mucha técnica que hagamos el alumno seguirá cansado. Yo enfoco mis primeras clases mucho mucho a la posición del cuerpo y el tema de las sensaciones, y que el alumno “note” lo que hace dentro del agua. Después pasamos a técnica y está chupado 😉