El otro día me preguntaban a partir de qué edad ya pueden ir los peques solos.

La verdad es que es una muy buena pregunta, porque la verdad que no hay ninguna obligación de empezar antes o después en la práctica de la natación. Mi experiencia es que a partir de los 2 años ya van solitos sin los papás y va muy bien. Antes de los 2 años no lo recomiendo. Pero con 2 añitos , ya comprenden, interactúan y podemos empezar a trabajar un montón de habilidades acuáticas y cosas chulas.

Si bien es cierto que si empezamos pronto se cogen hábitos, rutinas, se comienza a hacer ejercicio, se socializa.

¿Va a aprender a nadar con dos años? Claro que no, y quien diga lo contrario miente (con todo mi respeto). Pero es que ir a natación no es sólo “aprender a nadar”. En las clases de natación se enseñan muchas cosas más y, evidentemente, el peque acabará nadando. Pero hasta los 4 años más o menos no nadará como estilo propiamente dicho.

Lo que sí conseguimos antes son habilidades y desplazamientos en el agua. No debemos confundir desplazarse por el agua que nadar, son cosas diferentes. Es como el aquafitness, no se nada, pero se hace ejercicio en el agua. No todo es nadar o no.

Bueno, pues con 2 años, con grupos reducidos, un profe implicado y una buena metodología se practican y se consiguen muchas cosas: flotaciones, propiocepción en el agua, respiración, zambullidas, pérdida de miedo, rutina, ejercicio aeróbico….

Yo trabajo con niños a partir de 2 años y es estupendo.

La polémica del cigarro

El tema del tabaco no es fácil de conversar,  ya que cada uno tiene sus motivos para fumar o no fumar.

 

Desde mi punto de vista existen dos premisas:

1.    Hay que respetar al prójimo.
2.    Hay que defender a los menores.

Muchas legislaciones se basan en estos principios, tus derechos acaban donde empiezan los del otro, y los menores por considerarse todavía indefensos hay que protegerlos.

Por otro lado la nueva ley antitabaco que modificaba la anterior volviéndola más restrictiva, redacta la prohibición de fumar en parques infantiles en su artículo 7, pero no establece un perímetro con lo cual aquí tenemos lugar a interpretación (como en otras muchas leyes).

Fumar o no fumar es una decisión personal, pero la decisión más saludable obviamente es no fumar. Personalmente soy no fumador pero respeto a quien quiera fumar siempre y cuando no invada mi derecho a no aspirar su humo ni por supuesto mi familia.
Desgraciadamente todos los días veo personas fumando a la vez que balancean a su peque en el columpio; ya no es que la ley lo prohíba, sino es una cuestión moralidad. ¿como voy a pedirle a esa persona que no fume ahí por mis hijos si no lo hace por los suyos? Sería discutir gratuitamente.

No me parece mal que fume, me parece mal que fume al lado de peques y que no respete, y oiga, eso no es intolerancia mía de no fumador, es una cuestión de educación.

Cuando enseñamos a nadar a los más peques, la verdad es la “técnica” como todos la conocemos en natación no influye tanto como podrían influir otros factores. ¿Sabéis cuáles son?

Es cierto que hay que enseñarles técnica a los peques para que aprendan a nadar, pero a su nivel. ¿Cómo les enseñamos esa técnica?

Un factor que me parece fundamental para que la interioricen bien y se asiente es la MOTIVACIÓN. Cuando los niños vienen motivados a natación puedes enseñarles lo que quieran que van a tener una gran predisposición al aprendizaje.  

Desde mi punto de vista la mejor forma de enseñar técnica es JUGANDO. Hoy os pongo una foto de hoy (29 de abril del 17). Uno de los juegos favoritos de mis nenes en la piscina es “buscar peces”. Esparcimos un cubo entero de peces por la piscina y tenemos que ir a buscarlos de uno en uno, unas veces con tabla (hacemos pies crol), otras veces sin nada (nado libre), otras veces a espalda…. Al final nadan muchísimo y al acabar piden más y más.

Pues así mil cosas que te puedas imaginar, podemos trabajar la técnica pero desde un punto de vista lúdico y super entretenido para los niños.

PRIMERA ETAPA: FAMILIARIZACIÓN

En esta etapa, los niños van a descubrir el agua, sus sensaciones y su relación con su cuerpo.

Los niños que nunca han tenido contacto con este medio les va a resultar muy extraño y un cambio muy grande. Debo decir también, que supone tal cambio porque los niños no van a estar con sus padres en el agua, sino que se van a encontrar con los monitores, con quienes, en un primer momento no tienen confianza. Será el monitor el que poco a poco se vaya ganando la confianza de los niños y vaya avanzando en esta etapa.

Al introducirse una persona en el agua, debido a la presión que ésta ejerce sobre el cuerpo, la sensación típica es la de opresión y dificultad para respirar. Por otro lado, la respiración en el agua ya no es a demanda, sino que exige un patrón de respiración acorde a los movimientos propios del estilo. En el agua se modifican también las sensaciones de gravedad. El motor principal en la propulsión van a ser los brazos, al contrario que en el medio terrestre, cual exigirá una adaptación.

Fundamentalmente la gran diferencia con el medio terrestre son los apoyos para llevar a cabo la propulsión; en el medio terrestre son fijos mientras que en el acuático son móviles. Podemos decir que los cambios principales son: la presión del agua que ejerce sobre todo el cuerpo, el contacto del agua, la gravedad modificada y el motor propulsor. La superación de estos cambios nos llevan a la conclusión de que los niños se están adaptando correctamente al nuevo medio. La metodología a llevar a cabo para una familiarización correcta y eficaz varía de unos monitores a otros y del grupo de niños o alumnos.

No se puede definir con exactitud el periodo de familiarización; cada niño tiene su ritmo de adaptación. Hay niños que son muy extrovertidos y enseguida juegan con el material, se hacen amigo del monitor y pierden el miedo al agua; por el contrario, otros niños necesitan más tiempo de adaptación. Debemos tener paciencia, ya que tarde o temprano, esta etapa se supera. La cuestión es, ¿queremos que supere la etapa rápidamente o de forma gratificante?

El tema del tabaco no es fácil de conversar,  ya que cada uno tiene sus motivos para fumar o no fumar.

Desde mi punto de vista existen dos premisas:

  1. Hay que respetar al prójimo.
  2. Hay que defender a los menores.

Muchas legislaciones se basan en estos principios, tus derechos acaban donde empiezan los del otro, y los menores por considerarse todavía indefensos hay que protegerlos.

Por otro lado la nueva ley antitabaco que modificaba la anterior volviéndola más restrictiva, redacta la prohibición de fumar en parques infantiles en su artículo 7, pero no establece un perímetro con lo cual aquí tenemos lugar a interpretación (como en otras muchas leyes).

Fumar o no fumar es una decisión personal, pero la decisión más saludable obviamente es no fumar. Personalmente soy no fumador pero respeto a quien quiera fumar siempre y cuando no invada mi derecho a no aspirar su humo ni por supuesto mi familia.

Desgraciadamente todos los días veo personas fumando a la vez que balancean a su peque en el columpio; ya no es que la ley lo prohíba, sino es una cuestión moralidad. ¿como voy a pedirle a esa persona que no fume ahí por mis hijos si no lo hace por los suyos? Sería discutir gratuitamente.

No me parece mal que fume, me parece mal que fume al lado de peques y que no respete, y oiga, eso no es intolerancia mía de no fumador, es una cuestión de educación.