¡¡¡Hola, hola!!!

Este post va dedicado a mi amigo Dani que me comenta que su bebé no lo pasa bien en las clases. Me dice que la primera clase la pasó así pero que la segunda fue un caos, que lloraba casi gritando, temblaba de frío y se le notaba angustiado. Que había juguetes para entretenerlos pero que no había manera.

Quiero aprovechar y contestar aquí con datos anónimos (no publicaré ni de donde es, ni quien es su hijo, ni fotos ni nada) pero creo que el fondo del asunto puede ayudar a más personas como él.

Por otro lado me siento alagado que tanto él como otras personas me hagan preguntas como especialista 😉

Lo primero de todo, que las clases de matronatación o natación de bebés no son “para jugar”. Sí que es cierto que se juega, pero no es el fin (no es una guardería o escuela infantil). Se trata de desarrollar ciertas habilidades acuáticas tanto del bebé como de las familias acompañantes. Estas habilidades las conseguiremos con: juego, cariño y amor. Así de sencillo y complejo a la vez.

Entonces, ¿por qué llora en la piscina si parecía que le encantaba el agua?

Os voy voy a mostrar aquí varios motivos por los cuales un bebé puede llorar en las clases:

  • La temperatura del agua no es adecuada. Para bebés de 4 a 12 meses lo ideal 36 grados, de 12 a 24 meses lo ideal a 32. Si no es adecuada el bebé no estará cómodo.
  • Las familias estén nerviosas por falta de información del profesional. El profesional debe (o debemos) facilitar toda TODA la información de las sesiones con naturalidad y profesionalidad para que los papás confíen y se encuentren cómodos; si las familias no están cómodas los bebés lo perciben (sí, soy muy listos)
  • El horario de las clases no se adecúa al bebé en concreto. Si el horario coincide con hora de siesta, de toma de alimento… el bebé tendrá otras prioridades.
  • Demasiada estimulación. Son clases de estimulación acuática, no de sobre-estimulación. Juguetes y material los justos y necesarios para cada sesión en concreto.
  • Se realiza las inmersiones de forma prematura. Cada cosa a su tiempo que hay mucho que trabajar. Paciencia!
  • Hay muchos niños por grupo o hay mucho jaleo en la piscina. Los bebés son muy sensibles a un entorno ruidoso, que no suele ser el ambiente tranquilo del hogar.
  • Se mete al bebé de golpe en el agua. Y por lo tanto, ya será difícil que se encuentre a gusto , y será difícil calmarlo después del susto.
  • No nos paramos a pensar en el lenguaje no verbal y no sabemos ver qué nos está demostrando el bebé. Cada bebé y cada niño es un mundo, no todos los ejercicios deberían ser iguales para todos. Cada uno lleva su ritmo y SÍ O SÍ HAY QUE RESPETARLO.

Estas son las causas más comunes que por mi experiencia me ha tocado.

¿Tienes dudas?

Mándame un correo y haré otro post para ayudarte a ti y a quien necesite 😉