El otro día me preguntaban a partir de qué edad ya pueden ir los peques solos.

La verdad es que es una muy buena pregunta, porque la verdad que no hay ninguna obligación de empezar antes o después en la práctica de la natación. Mi experiencia es que a partir de los 2 años ya van solitos sin los papás y va muy bien. Antes de los 2 años no lo recomiendo. Pero con 2 añitos , ya comprenden, interactúan y podemos empezar a trabajar un montón de habilidades acuáticas y cosas chulas.

Si bien es cierto que si empezamos pronto se cogen hábitos, rutinas, se comienza a hacer ejercicio, se socializa.

¿Va a aprender a nadar con dos años? Claro que no, y quien diga lo contrario miente (con todo mi respeto). Pero es que ir a natación no es sólo “aprender a nadar”. En las clases de natación se enseñan muchas cosas más y, evidentemente, el peque acabará nadando. Pero hasta los 4 años más o menos no nadará como estilo propiamente dicho.

Lo que sí conseguimos antes son habilidades y desplazamientos en el agua. No debemos confundir desplazarse por el agua que nadar, son cosas diferentes. Es como el aquafitness, no se nada, pero se hace ejercicio en el agua. No todo es nadar o no.

Bueno, pues con 2 años, con grupos reducidos, un profe implicado y una buena metodología se practican y se consiguen muchas cosas: flotaciones, propiocepción en el agua, respiración, zambullidas, pérdida de miedo, rutina, ejercicio aeróbico….

Yo trabajo con niños a partir de 2 años y es estupendo.

Hoy quiero hablaros desde mi punto de vista, de mi experiencia.

He trabajado en varios sitios como profesor de natación y hay bastante disparidad. Por un lado he trabajado en sitios con ratios de 8 peques por grupo. Cuando son grupos de peques de más de 6 años ni tan mal, porque van todos con buena disciplina e incluso ayuda a hacer una clase dinámica.  Pero cuando son peques que empiezan, o tienen 3/4 años  o son peques que vienen con algún miedo  etc, tantos peques por grupo es inviable.

Por otro lado donde trabajo son grupos de máximo 2, cierto es que no son clases baratas, pero si haces la media sale igual. A Muchas familias les compensa porque son clases muy tranquilas, trabajas toda la clase, no los tienes que tener fuera del agua esperando su turno pasando frio. Se aprovecha el 100% de la clase en el agua. Da tiempo a resolver dudas, que los niños te cuenten su día a dia, quitas miedos…

Por otro lado hay un lazo más estrecho con las familias que eso se agradece mucho. A mi me gusta más trabajar así,  se trabaja con calidad. No cantidad pero eso ya depende de la filosofía de la empresa.

Yo solo se que trabajando en el agua con mi método  (ludoqua, aprender a nadar jugando) y con este ratio los peques aprenden antes, mejor y más contentos. No lo digo solo yo, lo dice las lista de espera que tenemos y eso que trabajo también los domingos….

Hola hola!

Hoy quiero hablaros de mi forma de enseñar al nadar a los peques.

Hace años que llevo en esta profesión acuática y claro, al principio enseñaba como me enseñaron. Está bien pero a mi no me convencía.

Sería poco después cuando me puse a escribir y creé y registré mi propia metodología: LudoQua, de lúdico y agua, enseñar a nadar jugando.

Se trata de adaptarme a cada peque, no que ellos se adapten a mis clases. Me da igual la edad, que tenga miedo o no, que sea lanzado, tímido… Me adapto e intento sacar lo mejor de cada uno. Me gustan los retos, me da vidilla jeje.

La idea es motivar a los peques y que mejor que jugar. De “enmascarar” la técnica en forma de nuevo ya me encargo yo. La experiencia me dice que funciona, que a las familias les gusta.

En verano y antes del verano se ofrecen en muchos sitios cursillos intensivos de natación.  Pero, qué aprenden realmente en estos cursos?

Los peques van a aprender lo que son capaces de aprender. Me explico, cada peque tiene su evolución y no por meter más contenidos van a aprender más.  Aprenderá lo que por su desarrollo psicomotor sea capaz. Para ello es interesante saber qué son capaces de aprender para saber hasta donde llegar.

  • Grupos de bebes de 18 a 36 meses. Se trabajará la adaptación al medio acuático. Se pueden trabajar habilidades como: desplazamiento autónomo con material,  trabajo motor de extremidades, trabajo respiratorio, ejercicios sencillos grupales, pérdida de miedo al agua, inmersiones, comienzo al desplazamiento sin material, coordinación y ejercicios de propiocepción.
  • Grupos de 3 a 5 años. Se trabaja sobre todo la pérdida de miedo al agua, desplazamiento autónomo con material, inició al estilo crol sin material.  Juegos de coordinación y propiocepcion.
  • Grupos de 5 a 8 años. Normalmente son peques que ya nadan unos pocos metros. En estos cursos comenzamos a aprender la técnica correcta de natación con la respiración y coordinación.  También emperamos a practicar el estilo espalda.

Espero que os haya servido de ayuda 😉

¡Buenas tardes!

Hoy quiero hablaros sobre un tema que vengo rumiando…. es en cuanto a natación y los niños por grupo.

¿Cuántos niños por grupo creéis que es el óptimo para que aprendan a nadar bien?

Aquí hay un tema importante y predominante: money. Hay cursos que son bastante baratos pero a costa de poner 8 o 10 niños por grupo. Creo que, como en toda empresa, el dinero es importante, pero también me parece fundamental que los peques aprendan a nadar sin miedos, en confianza con su profesor, que sea algo divertido y motivador, sin pasar frío.

Es cierto que si son grupos de niños mayores en mi opinión se pueden poner bastantes por grupo porque ya saben desplazarse por el agua y prácticamente van solos y el profesor va dando instrucciones para mejorar la técnica y estilo.

Pero cuando se trata de niños de 3 a 5 años, creo que poner grupos de 8 o más es temerario y contraproducente para el buen desarrollo de las sesiones de natación. Lo suyo es que el dinero que invierten los papás se aproveche, y claro, con grupos tan numerosos al final hay que trabajar de 2 en dos y los demás niños al bordillo a esperar su turno. A mí personalmente ese sistema no me gusta. Prefiero tener grupos más reducidos y que los peques aprovechen toda la clase de principio a fin. Evidentemente serán clases algo más caras, pero no pasan frío y están todo el rato haciendo ejercicio en el agua, y además hay más conexión con el profesor, se puede hablar más, tratar miedos, inquietudes…..

¿Vosotros que opináis?

¿Has tenido esa sensación que cuando algo te gusta no te cuesta hacerlo o te cuesta menos?

¿Por qué obligamos a los niños a aprender a nadar?

¿Es necesario aprender a nadar sí o sí?

 

Evidentemente aprender a nadar tiene múltiples beneficios, podríamos hablar de beneficios en el sistema inmune, sistema respiratorio, sistema circulatorio… y un largo etcétera.

Ahora que se acerca el verano, muchas familias apuntan a sus hijos a cursos intensivos de natación para aprender a nadar de cara al verano, para que sepan defenderse, “para que no se ahoguen”. Estamos de acuerdo que es mejor que un peque sepa defenderse en el entorno acuático, yo con mi hija vamos desde los 4 meses a la piscina, y en breve que voy a tener otro peque haremos lo mismo.

Lo que puede que no estemos de acuerdo es en la forma de conseguirlo, no hace falta obligar, ni enseñarles a nadar por las bravas.

Aprender a nadar es un proceso que todos los peques van a conseguirlo, la diferencia es “cómo pasan ese proceso”. Pueden pasarlo realmente mal si les obligamos por las malas, o pueden pasarlo bien si tenemos paciencia, empatía y mucho cariño. Todos los niños van a aprender a nadar, así que, mejor que este proceso lo pasen lo mejor posible, sea divertido.

¿Tu que opinas?

Porque no se me ocurre otra forma de enseñar a nadar a los peques, porque siempre hay que mostrar cariño y respeto.

Jugar no tiene que ser exclusivo del parque o de casa, porque se puede enseñar a nadar jugando. 

Porque yo elegí esta profesión porque me gusta estar en el agua, me gusta el deporte y la docencia, porque cuando en pocos meses ya se ve el progreso de los peques me llena de alegría.

No todo es el dinero, ver que vienen felices a natación es para mi un orgullo como de tío, porque los respeto, les abrazo, les enseño como si fueran mis hijos.

Porque se lo merecen.

Aprender a nadar no es difícil ni debería serlo.

Es cierto que según nos hacemos más mayores el proceso de aprendizaje cambia, pero eso no quita que personas adultas puedan aprender a nadar. 

El problema radica cuando nos empeñamos en aprender a base de entrenamientos muy duros o largos. Aprender a nadar tiene su evolución, es un proceso: primer contacto con el agua, adaptación, desplazamiento y técnica de nado. Cada persona marcará el ritmo y evolución.

Los profesores debemos saber qué tipo de alumno tenemos, no por poner etiquetas, sino por saber cómo trabajar, que podemos exigir, etc.

Tenemos que ser observadores, escuchar a nuestros alumnos, comprenderlos y ofrecerles cariño y comprensión, apoyo. Una buena forma es estar con ellos en el agua en los comienzos.

Así de fácil es ensenada nadar 😉

Algunos de vosotros ya conocéis mis forma de enseñar a nadar: aprender a nadar jugando.

Mis clases de natación son lúdicas y divertidas, sin forzar, respetando la evolución de cada alumno en el agua: método LudoQua.

Hasta ahora nos acompañaban en mis clases Elly, Pato y Pocoyó, pero después de tanta agua los pobres estaban cansados. Es por ellos que Bandai España nos va a ayudar y a partir de ahora también nos van a ayudar Gatuno, Buhita y Geko.

“Mis clases de natación son divertidamente serías”.

Jugamos mucho, pero lo que no saben los peques es que detrás de cada juego hay “enmascarado” un ejercicio técnico de natación. Por lo tanto están motivados, quieren repetir y aprenden mucho más rápido!

Tu que opinas?

 

Cuando enseñamos a nadar a los más peques, la verdad es la “técnica” como todos la conocemos en natación no influye tanto como podrían influir otros factores. ¿Sabéis cuáles son?

Es cierto que hay que enseñarles técnica a los peques para que aprendan a nadar, pero a su nivel. ¿Cómo les enseñamos esa técnica?

Un factor que me parece fundamental para que la interioricen bien y se asiente es la MOTIVACIÓN. Cuando los niños vienen motivados a natación puedes enseñarles lo que quieran que van a tener una gran predisposición al aprendizaje.  

Desde mi punto de vista la mejor forma de enseñar técnica es JUGANDO. Hoy os pongo una foto de hoy (29 de abril del 17). Uno de los juegos favoritos de mis nenes en la piscina es “buscar peces”. Esparcimos un cubo entero de peces por la piscina y tenemos que ir a buscarlos de uno en uno, unas veces con tabla (hacemos pies crol), otras veces sin nada (nado libre), otras veces a espalda…. Al final nadan muchísimo y al acabar piden más y más.

Pues así mil cosas que te puedas imaginar, podemos trabajar la técnica pero desde un punto de vista lúdico y super entretenido para los niños.

PRIMERA ETAPA: FAMILIARIZACIÓN

En esta etapa, los niños van a descubrir el agua, sus sensaciones y su relación con su cuerpo.

Los niños que nunca han tenido contacto con este medio les va a resultar muy extraño y un cambio muy grande. Debo decir también, que supone tal cambio porque los niños no van a estar con sus padres en el agua, sino que se van a encontrar con los monitores, con quienes, en un primer momento no tienen confianza. Será el monitor el que poco a poco se vaya ganando la confianza de los niños y vaya avanzando en esta etapa.

Al introducirse una persona en el agua, debido a la presión que ésta ejerce sobre el cuerpo, la sensación típica es la de opresión y dificultad para respirar. Por otro lado, la respiración en el agua ya no es a demanda, sino que exige un patrón de respiración acorde a los movimientos propios del estilo. En el agua se modifican también las sensaciones de gravedad. El motor principal en la propulsión van a ser los brazos, al contrario que en el medio terrestre, cual exigirá una adaptación.

Fundamentalmente la gran diferencia con el medio terrestre son los apoyos para llevar a cabo la propulsión; en el medio terrestre son fijos mientras que en el acuático son móviles. Podemos decir que los cambios principales son: la presión del agua que ejerce sobre todo el cuerpo, el contacto del agua, la gravedad modificada y el motor propulsor. La superación de estos cambios nos llevan a la conclusión de que los niños se están adaptando correctamente al nuevo medio. La metodología a llevar a cabo para una familiarización correcta y eficaz varía de unos monitores a otros y del grupo de niños o alumnos.

No se puede definir con exactitud el periodo de familiarización; cada niño tiene su ritmo de adaptación. Hay niños que son muy extrovertidos y enseguida juegan con el material, se hacen amigo del monitor y pierden el miedo al agua; por el contrario, otros niños necesitan más tiempo de adaptación. Debemos tener paciencia, ya que tarde o temprano, esta etapa se supera. La cuestión es, ¿queremos que supere la etapa rápidamente o de forma gratificante?

¡¡¡Hola, hola!!!

Este post va dedicado a mi amigo Dani que me comenta que su bebé no lo pasa bien en las clases. Me dice que la primera clase la pasó así pero que la segunda fue un caos, que lloraba casi gritando, temblaba de frío y se le notaba angustiado. Que había juguetes para entretenerlos pero que no había manera.

Quiero aprovechar y contestar aquí con datos anónimos (no publicaré ni de donde es, ni quien es su hijo, ni fotos ni nada) pero creo que el fondo del asunto puede ayudar a más personas como él.

Por otro lado me siento alagado que tanto él como otras personas me hagan preguntas como especialista 😉

Lo primero de todo, que las clases de matronatación o natación de bebés no son “para jugar”. Sí que es cierto que se juega, pero no es el fin (no es una guardería o escuela infantil). Se trata de desarrollar ciertas habilidades acuáticas tanto del bebé como de las familias acompañantes. Estas habilidades las conseguiremos con: juego, cariño y amor. Así de sencillo y complejo a la vez.

Entonces, ¿por qué llora en la piscina si parecía que le encantaba el agua?

Os voy voy a mostrar aquí varios motivos por los cuales un bebé puede llorar en las clases:

  • La temperatura del agua no es adecuada. Para bebés de 4 a 12 meses lo ideal 36 grados, de 12 a 24 meses lo ideal a 32. Si no es adecuada el bebé no estará cómodo.
  • Las familias estén nerviosas por falta de información del profesional. El profesional debe (o debemos) facilitar toda TODA la información de las sesiones con naturalidad y profesionalidad para que los papás confíen y se encuentren cómodos; si las familias no están cómodas los bebés lo perciben (sí, soy muy listos)
  • El horario de las clases no se adecúa al bebé en concreto. Si el horario coincide con hora de siesta, de toma de alimento… el bebé tendrá otras prioridades.
  • Demasiada estimulación. Son clases de estimulación acuática, no de sobre-estimulación. Juguetes y material los justos y necesarios para cada sesión en concreto.
  • Se realiza las inmersiones de forma prematura. Cada cosa a su tiempo que hay mucho que trabajar. Paciencia!
  • Hay muchos niños por grupo o hay mucho jaleo en la piscina. Los bebés son muy sensibles a un entorno ruidoso, que no suele ser el ambiente tranquilo del hogar.
  • Se mete al bebé de golpe en el agua. Y por lo tanto, ya será difícil que se encuentre a gusto , y será difícil calmarlo después del susto.
  • No nos paramos a pensar en el lenguaje no verbal y no sabemos ver qué nos está demostrando el bebé. Cada bebé y cada niño es un mundo, no todos los ejercicios deberían ser iguales para todos. Cada uno lleva su ritmo y SÍ O SÍ HAY QUE RESPETARLO.

Estas son las causas más comunes que por mi experiencia me ha tocado.

¿Tienes dudas?

Mándame un correo y haré otro post para ayudarte a ti y a quien necesite 😉

Hoy quiero contaros la experiencia de ayer.

Cómo os decía por redes sociales, ayer empezó un peque nuevo en natación que venía rebotado de otro club. No voy a entrar en detalles, solo decir que ni quería ver la piscina ni hablar de ella.

Hasta con sus papás en su piscina estaba tenso.

Para mi era un reto, y la verdad que me emocionan los retos 😉

Cómo se solucionó en tan solo 1 clase? Magia de Paco. Hablar con el, preguntarle sobre lo que le angustiaba, escucharle. Después enseñarle la piscina y el material que tocaba esa sesión. Me metí con él en el agua y practicamos ejercicios de natación desde mi versión de natación registrada: aprender jugando.

Resultado: un éxito grandísimo!. Se lo pasó fenomenal y salió de natación diciéndole a su madre cuando volvía 😉 no hay nada más grande para mi, me siento fenomenal

Pues así trabajo, con mi propia metodología: aprender a nadar jugando.

Nos vemos en el agua?

Como algunos ya sabéis, tengo mi propia plataforma de formación virtual, en la cual enseño mi metodología de natación de bebés e infantil.

Soy un apasionado de la enseñanza de la natación y la formación.

El otro día un alumno de México me hizo la siguiente pregunta: “tengo un alumno con sindrome de down y quisiera saber cómo trabajar con él en el agua”. En este post vengo a escribir rápidamente su pregunta, y de paso, que vosotros también podáis aprender.

La respuesta es bien sencilla: se enseña natación igual que los demás grupos de natación. La natación de personas con síndrome de down no entraña ninguna dificultad añadida. Cada niño tiene sus cosicas. Sería un caso diferente por ejemplo con el tema del autismo o la parálisis cerebral, que sí requiere de otra organización en las sesiones de natación.

Los niños con Síndorme de Down no dejan de ser niños y como tales:

  • Hay niños más movidos y otros más tranquilos
  • Cada niño tiene sus capacidades, unos son más ágiles, a otros les cuesta coordinar más
  • Todos son capaces de aprender a nadar, unos antes que otros, pero todos PUEDEN CONSEGUIRLO.
  • Unos niños son más habladores que otros

Lo suyo es ir viendo la evolución de cada niño y si en un futuro surgen problemas, solucionarlos según la marcha.

En definitiva, TODOS LOS NIÑOS PUEDEN CONSEGUIRLO, ¿la clave? LA MOTIVACIÓN y las ganas de aprender y jugar.

Pues uno ya va cumpliendo sus años, que eso es bueno, y se van acumulando experiencias.

Ya son muchos años también como profesor de natación, y es ahora cuando profesionalmente me encuentro más en forma, muy cómodo en mis clases, con una metodología propia que se que funciona, y eso me hace estar muy tranquilo, con mucha paciencia, sabiendo que pasito a pasito los peques van a conseguir todo lo que se propongan.

También son horas ya las que he pasado impartiendo clases de natación para bebés, por eso, cuando ahora veo que algunas de estas clases carecen de estructura… sufro un poco profesionalmente.

Las clases de natación para bebés, al igual que la natación infantil tiene que tener marcados sus objetivos y su itinerario. Las sesiones deben tener su estructura, porque sin estructura no podemos establecer una continuidad.

A simple vista puede parecer que un bebé no puede trabajar nada en el agua… pero que va, se pueden trabajar muchísimas cosas aparte de “jugar y realizar inmersiones”.  ¿Qué podemos trabajar?

  • Coordinación manual
  • Coordinación ojo-mano
  • Refuerzo del vínculo familiar
  • Inicio al desplazamiento (no nadar, pero sí desplazarse)
  • Fortalecimiento y tono muscular
  • Fortalecimiento sistema cardio-respiratorio
  • Adaptación al entorno
  • Socialización con el entorno
  • Organización del sueño
  • Relajación

Y muchas muchas cosas más que se pueden trabajar, siempre con buena conexión con las familias.

Si tienes curiosidad tienes 3 opciones:

  1. Pregúntame si lo necesitas, estoy para tí.
  2. Pásate por mi formación virtual como monitor de natación para bebés
  3. Pregunta, infórmate en el centro que te de más confianza. Yo estoy en OnFitness en la Morea

Hoy no voy a hablaros de natación infantil, hoy me quiero centrar en la natación para “adultos”.

Donde imparto mis clases cada día vienen más personas adultas que, o bien quieren mejorar su técnica de nado, o bien quieren aprender a nadar.

Y es que nunca es tarde para aprender. Muchas personas “saben desplazarse”, pero  no saben nadar propiamente.

La natación es un deporte muy chulo, relajante, que ayuda a mantener el cuerpo en forma, liberar la mente…pero una de las dudas recurrentes es: “Me canso al nadar, no se respirar”. Es lógico, estamos acostumbrados a respirar a demanda (o sea cuando el cuerpo tiende a bien),  no pensamos cuando respiramos; pero en el agua todo cambia, porque no podemos respirar dentro, sino que tenemos que diferenciar 2 fases: una aérea y otra acuática.

Desde mi punto de vista tenemos 2 formas de aprender a no cansarnos:

  1. Darle caña al alumno y que haga largos y largos, y al final el cuerpo se acostumbra.
  2. Hacer ejercicios específicos adaptados a cada alumno y a sus condiciones. Podemos aprender a respirar sin tener que hacer sesiones tediosas de trabajo en el agua.

Por otro lado, está el tema de la técnica. Muchas personas acuden para mejorar su técnica, pero en gran ocasión lo que ocurre es que tienen mala posición en el agua, y por mucha técnica que hagamos el alumno seguirá cansado. Yo enfoco mis primeras clases mucho mucho a la posición del cuerpo y el tema de las sensaciones, y que el alumno “note” lo que hace dentro del agua. Después pasamos a técnica y está chupado 😉

Se ha hablado mucho sobre los mitos y leyendas de la natación para bebés. Se ha dicho que si no era bueno meter a los bebés al agua, que si mejor esperar a los 3 años de edad.

Creo que la natación para bebés es 100% seguro y positivo, sin ningún efecto negativo en los bebés. Además, reporta beneficios tanto para los bebés como para las familias.

Ya habreís comprobado por otros artículos, los beneficios de la natación en los bebés. Para que no se diga que sólo nosotros apoyamos esta actividad familiar, os dejamos un vídeo de unos compañeros de méxico, en la que también apoyan la natación para bebés y nos muestran los beneficios. Espero que sea de vuestro agrado.

 

 

Muchas familias se plantean cómo o a qué jugar con su bebé en sus primeros meses de vida. Cuando los niños con más mayores, podemos apuntarlos a cualquier deporte; el deporte más completo por excelencia es la natación. Existe una variante de la natación que es más bien reciente, no muy conocida por la gente: la matronatación o natación para bebés. Ahora ya sabemos que con nuestro bebé podemos realizar un “deporte” en familia de forma eficaz y segura.

La matronatación es también conocida como “natación para bebés” o “estimulación temprana acuática”. Se trata de una variante de la natación para los más pequeños de la casa. Con el paso del tiempo se ha comprobado que practicar un deporte tan completo como la natación, incluso con los bebés es muy beneficioso.
La estimulación temprana acuática es una actividad que realizan los bebés con las ayuda de mamás y papás y el profesional; el objetivo no es aprender a nadar, sino adquirir una serie de conocimientos y aptitudes acuáticas. El tipo de estimulación que se trabaja es a nivel motor, sensorial, sensitivo y cognitivo. Hablamos de matronatación en edades comprendidas entre los 5 y 18 meses.
¿Es una actividad segura?
Con 5 meses el bebé ya tiene su sistema inmunitario desarrollado. Debemos prestar atención a:
  • La temperatura ambiente de la piscina debe ser cálida y confortable, con buena ventilación
  • La temperatura del agua será alrededor de 32º C para que la sesión sea agradable. Los bebés pierden calor rápidamente, por ello el agua debe estar a esta temperatura y nunca bañarlos en agua fría hasta que no tengan más edad. Nos interesa también que el pequeño se encuentre agusto y la actividad sea lo más familiar, divertida  y confortable posible.
  • Cloro. La concentración de cloro debe ser inferior a la establecida en piscina de nado normales. Lo ideal entre 0,5 y 0,6% de cloración para matronatación.
Beneficios de la matronatación
  • Se cansa y come mejor
  • Se cansa y duerme bien
  • Mejoran sus reflejos
  • Estimula su coordinación
  • Mejora su agilidad y destreza. El agua es un medio menos hostil que el terrestre.
  • Establece un vínculo afectivo con mamá/papá
  • Socializa con el entorno
  • Refuerza sus defensas
  • Aprende colores, objetos, formas…
  • Mejoran sus aptitudes de supervivencia acuática
  • Para el curso siguiente ya está “adaptado al medio”
  • Establece una rutina. Muy importante
  • Momento lúdico-familiar excepcional
¿Qué hay que hacer antes de ir a la piscina?
Las mamás sabéis mejor que nadie cuáles son las necesidades de vuestro pequeño. Básicamente los bebés necesitan:
  • Alimento
  • Horas de sueño
  • Cariño
Lo que hay que hacer siempre es acudir a la piscina con estos 3 puntos cubiertos. Asegúrate de que la hora que elijas no debe coincidir con una toma. Además, sería estupendo que fueras a una hora en la que la piscina no se encuentre muy concurrida para que podáis estar relajados, sin ruidos, lo más confortable posible. Si llevas al bebé con sueño, lo más probable es que proteste y no quiera jugar. Lo que te habías planteado como una diversión en familia se ha convertido en una obligación; jamás debe ocurrir eso de un momento lúdico.

Aprender a nadar es, o mejor dicho, debiera ser imprescindible.

Cada año desgraciadamente vemos en las noticias algún trágico suceso. Algunas veces inevitable, la mayoria:evitables.

Creemos que nuestros hijos están seguros con flotadores y manguitos. Pero os adelanto que si podéis evitarlos mejor que mejor.

También sabemos que los niños acuden a natacion y aprenden bien pero…. ¿A que edad comienzan a aprender a nadar? ¿se les enseña educación acuatica?

Otro aspecto es que la mayoría de las veces se olvidan a las familias. La natacion no debiera ser objeto solo para los monitores, ¿por que no nos apoyamos en las familias?

Vosotros, mamas y papas podéis hacer mucho por vuestros hijos.

Una buena forma es empezar a iniciarlos en el medio acuático desde bebes. Los beneficios son muy positivos.

Iniciciando a vuestros hijos en el agua desde pequeños favoreceis el vinculo afectivo familiar, potenciais su capacidad motora, cognitiva y sensorial y comenzais a enseñarle educación acuatica, el placer pero también el respeto al agua.

Hasta aquí bien, pero os preguntaréis…¿y como inicio a mi bebe o hijo? ¿que ejercicios puedo hacer?

A continuación te muestro la solución.

Primero sorteamos varios problemas: no podemos juntarnos en una piscina si no vivimos cerca, ajuste de horarios, diferencia regional o de país…

¿Como lo solucionamos?

Pensando en ti, estés donde estés.

 

 

Muchas son las familias que se plantean la siguiente pregunta: ¿puedo hacer algún deporte con mi bebé?

Cuando los niños son mayores, se pueden apuntar a cualquier deporte; el deporte más completo por excelencia es la natación. Existe una “variante” de la natación conocida erróneamente como “matronatación”, que es, en definitiva, natación para bebés. Ahora ya sabes qué deporte puedes realizar con tu bebé: natación para bebés.

Con el paso del tiempo se ha comprobado que realizar este tipo de deporte con los bebés es muy beneficioso para ellos y para las familias; además de ejercicio físico, se crea un vínculo familiar que refuerza la relación padres-bebé.

 

babys-hands-10075237La natación de bebés se realiza en la piscina e intervienen las siguientes figuras:

1. Padres: que asisten al bebé

2. Bebé: es quien realiza los ejercicios

3. Monitor: es el vínculo entre ambos y enseña a las familias los ejercicios y rutinas.

Otra de las dudas que se plantean las familias es: ¿es seguro ir a la piscina con mi bebé?

La natación para bebés es muy beneficiosa y no se encuentra ningún obstáculo que impida realizar este deporte. No obstante, como tratamos con bebés, se deberá tener en cuenta lo siguiente:

  1. La temperatura ambiente de la piscina deberá ser cálida y confortable, con buena ventilación
  2. La temperatura del agua rondará los 32º para que la sesión sea agradable y no tenga frío. Atención a este punto ya que los bebés pierden calor rápidamente. Interesa además que la actividad se desarrolle de forma lúdica.
  3. En cuanto al cloro: la concentración de cloro será la mitad de una piscina convencional, es decir, entre 0.5 y 0.6% de cloración.

Que disfrutéis mucho del agua.

 

La natación es un deporte muy completo cuyos beneficios, especialmente en bebés, son múltiples y de sobra conocidos. Tal es así que se ha convertido en una actividad muy recomendable también para niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA).

Su práctica es una excelente forma de estimulación que ayuda al desarrollo psicomotor, favorece la relajación y contribuye al bienestar, todo dentro de un entorno lúdico y en un medio, el acuático, que permite llevar a cabo un ejercicio de “bajo impacto”. Lo que lo hace idóneo para niños con necesidades especiales.

Francisco Sánchez Aguilar, formador en el Centro Médico Pamplona y fundador de LudoQua, nos explica cómo se trabaja con niños con TEA en el agua.

La natación como terapia

En primer lugar hay que tener en cuenta que dentro del espectro autista podemos encontrar muy diversas formas de afectación; unos niños estarán muy afectados, al tiempo que en otros será más complicado averiguar su grado de afectación. En cada uno de ellos se observan comportamientos y actitudes muy diferentes, de modo que podemos encontrarnos desde niños que no comprenden lo que se les dice o incluso que no saben ni siquiera expresar sus sentimientos, hasta niños con menor afectación, que tan sólo nos dan a conocer alguna muestra.

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En cualquier caso, podemos trabajar en el agua de forma muy efectiva y divertida con ellos. ¿Cómo? En primer lugar, en estos casos especiales, es necesario trabajar mucho la empatía, esto es, saber colocarnos en el lugar de la otra persona. Pero sobre todo no debemos frustrarnos si el niño no ejecuta un ejercicio determinado, pues quizás no lo ha comprendido o no se sabe expresar o hacernos llegar sus sentimientos y emociones. O quizás no sepa cómo decirnos “no sé hacerlo” o “no sé qué es lo que quieres que haga”.

Sepan o no sepan nadar, el trabajo en el agua va a ser muy beneficioso; de cualquier manera estaremos potenciando unas habilidades u otras.

La actividad se ocupa especialmente de la familiarización al medio acuático, la flotación, la fuerza y la coordinación de brazos y piernas, los giros, las respiraciones. Sin duda esta tarea requiere de esfuerzo, lo que cansa a los pequeños, pero también se persigue con ello liberar tensiones y ayudarles a relajarse, muy importante para estos niños. Además se trabaja mucho el contacto visual y la sociabilidad a través de juegos-ejercicios.

La colaboración de las familias, fundamental

Con la natación se consigue, en varias sesiones, que el niño o niña trabaje la relajación, libere tensiones y se exprese corporalmente en un medio en ingravidez: el agua.

Siempre sin olvidar que cada uno es un mundo, por lo que es imprescindible estar muy atentos a sus reacciones, al movimiento corporal y al feedback de la familia. Y es que, como diría Glenn Doman, médico experto en estimulación y ayuda a niños con lesión cerebral “la familia no es el problema, es la solución”. Por lo tanto es esencial su participación. Trabajando en el agua con las familias y sus hijos se les enseña a canalizar los sentimientos y se les muestra otra vía de comunicación: gestual y emocional. De este modo los profesionales trabajamos quizás unas horas a la semana con ellos, pero las familias pueden hacerlo 24 horas al día.

>Un último consejo: El uso de material en el aprendizaje de la natación es eficaz y hace posible que niños que no saben nadar floten (manguitos, etc.), sin embargo con el material no podemos trabajar las sensaciones en el agua: sensación de flotar, de sentir el arrastre del agua con brazos y manos, sensación de apoyos en el agua para el correcto desplazamiento… Si es posible, es preferible el material y potenciar el contacto humano.

En definitiva, muchos aspectos que pueden resultar dificultosos de trabajar en el medio terrestre devienen eficaces en el medio acuático.