El otro día me preguntaban a partir de qué edad ya pueden ir los peques solos.

La verdad es que es una muy buena pregunta, porque la verdad que no hay ninguna obligación de empezar antes o después en la práctica de la natación. Mi experiencia es que a partir de los 2 años ya van solitos sin los papás y va muy bien. Antes de los 2 años no lo recomiendo. Pero con 2 añitos , ya comprenden, interactúan y podemos empezar a trabajar un montón de habilidades acuáticas y cosas chulas.

Si bien es cierto que si empezamos pronto se cogen hábitos, rutinas, se comienza a hacer ejercicio, se socializa.

¿Va a aprender a nadar con dos años? Claro que no, y quien diga lo contrario miente (con todo mi respeto). Pero es que ir a natación no es sólo “aprender a nadar”. En las clases de natación se enseñan muchas cosas más y, evidentemente, el peque acabará nadando. Pero hasta los 4 años más o menos no nadará como estilo propiamente dicho.

Lo que sí conseguimos antes son habilidades y desplazamientos en el agua. No debemos confundir desplazarse por el agua que nadar, son cosas diferentes. Es como el aquafitness, no se nada, pero se hace ejercicio en el agua. No todo es nadar o no.

Bueno, pues con 2 años, con grupos reducidos, un profe implicado y una buena metodología se practican y se consiguen muchas cosas: flotaciones, propiocepción en el agua, respiración, zambullidas, pérdida de miedo, rutina, ejercicio aeróbico….

Yo trabajo con niños a partir de 2 años y es estupendo.

¡Buenas tardes!

Hoy quiero hablaros sobre un tema que vengo rumiando…. es en cuanto a natación y los niños por grupo.

¿Cuántos niños por grupo creéis que es el óptimo para que aprendan a nadar bien?

Aquí hay un tema importante y predominante: money. Hay cursos que son bastante baratos pero a costa de poner 8 o 10 niños por grupo. Creo que, como en toda empresa, el dinero es importante, pero también me parece fundamental que los peques aprendan a nadar sin miedos, en confianza con su profesor, que sea algo divertido y motivador, sin pasar frío.

Es cierto que si son grupos de niños mayores en mi opinión se pueden poner bastantes por grupo porque ya saben desplazarse por el agua y prácticamente van solos y el profesor va dando instrucciones para mejorar la técnica y estilo.

Pero cuando se trata de niños de 3 a 5 años, creo que poner grupos de 8 o más es temerario y contraproducente para el buen desarrollo de las sesiones de natación. Lo suyo es que el dinero que invierten los papás se aproveche, y claro, con grupos tan numerosos al final hay que trabajar de 2 en dos y los demás niños al bordillo a esperar su turno. A mí personalmente ese sistema no me gusta. Prefiero tener grupos más reducidos y que los peques aprovechen toda la clase de principio a fin. Evidentemente serán clases algo más caras, pero no pasan frío y están todo el rato haciendo ejercicio en el agua, y además hay más conexión con el profesor, se puede hablar más, tratar miedos, inquietudes…..

¿Vosotros que opináis?

Cuando juegan, los niños no tienen generalmente la intención de aprender, pero son los educadores los que pueden planificar los espacios para que los niños se capaciten. Piensen en cómo actuaron nuestros educadores, nuestros conocimientos están basados en su imaginación y destreza como educadores.

El educador relaciona al juego y al aprendizaje con el desarrollo psicomotor, cognitivo, afectivo y social en diferentes ámbitos: ludoteca, escuela infantil, parques…en este libro vamos a seguir paseando por el sendero de “lo lúdico” y vamos a ampliar este aprendizaje al ámbito de LA NATACIÓN.

Según el autor Bruner, mediante el juego el niño aprende y experimenta conductas complejas sin la presión de tener que alcanzar un objetivo. La tarea del educador es potenciar aquellos aspectos implícitos en el juego, que favorezcan el desarrollo libre y placentero del niño. De esta forma, la experiencia puede adquirir una dimensión globalizadora y significativa.

El niño a través del juego:

–        Se divierte y se siente feliz

–        Se expresa libremente

–        Explora el mundo que le rodea

–        Desarrolla sus capacidades intelectuales y psicomotrices

–        Se relaciona socialmente con otros del grupo

–        Adquiere responsabilidades y capacidad de juicio

–        Comprende el valor de las normas morales

–        Conoce rasgos de su cultura

Hoy quiero hablaros desde el corazón de un tema que, a mi forma de entender necesita una revisión del oculista. Es un tema de enfoque, porque el trasfondo del asunto creo está bien planteado.

Vamos a comenzar por el principio, partiendo de un principio sencillo: ” aquello que haces con el corazón es difícil errar”; es decir, aunque no obtengas el resultado esperado, si lo has hecho con tu corazón, habrás tomado la decisión correcta. Por eso si educamos a nuestros hijos con el corazón nunca seremos malos padres.

Vamos a seguir con el segundo punto: el tema de las etiquetas sociales. Hoy voy a hablaros de las etiquetas en el entorno que más controlo: el agua. Se habla mucho de inclusión, incluir, socializar… pero muchas veces se nos escapan palabras como: autista, raro, diferente, especial… Voy a daros mi sincera opinión: creo que todos los niños son especiales. Me da igual si detrás existe un niño con autismo (que no es lo mismo que autista), un niño con síndrome de down, un niño con facilidad para las rabietas, un niño atleta, un niño….

Al fin y al cabo todos tienen en común que son niños.

¿Los vamos a tratar diferentes? En mi caso que es natación por supuesto que sí. Pero  no por poner etiquetas, ya que, repito, para mi todos los niños son especiales. Cada uno tiene su ritmo, su evolución y, por lo tanto, yo me adapto al  niño, no exijo que “la masa” se adapte a mis clases de natación programadas. Si me adapto a cada niño, no parece descabellado que trate a cada uno diferente en función de los objetivos que quiero conseguir. No confundamos tratar diferente con tratar con inferioridad, desprecio… Yo quiero a todos como si fueran el mio, y es evidente que según los conozco aprendo y ellos me enseñan hasta donde son capaces; yo les hago de guía en la consecución de sus objetivos, les hago de apoyo moral. Cariño y respeto a su evolución.

Así que vamos a dejarnos de etiquetas, de crear “grupos especiales”. Mucho mejor crear grupos reducidos y poder prestar la atención que demandan cada uno de ellos.

¿Qué opinas? Puedo estar errado o acertado, pero siempre sigo aprendiendo de los niños y sus familias. Gracias por enseñarme.