Os dejo aquí una entrevista super chula que me han hecho los de EDUCARLEX!

Entrevistamos a Paco Sánchez un profe acuático

Buenos y frescos días!

Hoy quiero hablaros sobre un tema que desde mi punto de vista me parece importante: el correcto calentamiento en nuestras sesiones de ciclo indoor.

Si vas a clases o has ido a alguna, verás que el monitor siempre empieza la sesión con calentamiento, pero hay veces que los alumnos se lo pasan por el “forro” y empiezan a tope. Es por ello que vengo a describiros los beneficios de calentar bien y otros aspectos.

¿Por qué calentamos?

Debemos preparar al cuerpo para la actividad física que vamos a realizar, tenemos que poner a punto nuestra máquina para evitar lesiones y otras circunstancias no deseadas. Al calentar se aumenta nuestra temperatura corporal, comenzamos a subir pulsaciones poco a poco de forma progresiva, preparamos la musculatura para trabajar, mejoramos el rango de movimiento, calentamos articulaciones, nos preparamos mentalmente. En definitiva, activamos nuestro metabolismo que parte del reposo hasta un 50 o 60% para empezar a trabajar.

Normalmente conseguir estos porcentajes nos costará unos 10 minutos, que dependerá de cada persona individualmente, pero como es una clase grupal, solemos emplear este tiempo para que a todo el mundo le haya dado tiempo a llegar a ese estado óptimo para empezar a trabajar de forma segura.

Empezar desde el reposo y subir muy rápido será contraproducente para nuestro organismo, debe ser algo progresivo. Normalmente esta progresión la realizaremos en posición de llano con música que irá subiendo poco a poco nuestra intensidad y con ello nuestras pulsaciones.

Con respecto a la cadencia, no subiremos de 100, recuerda que queremos calentar, no quemarnos, ya que luego tendremos el grueso de la clase.

No vale, empezar la clase “y darle a tope”, si es tu deseo adelante, pero no lo recomiendo 😉

Los primeros días de natación son días de cambios para los peques, y los profes lo sabemos, y es por ello que debemos tener mucha paciencia, mucho tacto, empatía y cariño.

¿Qué hacer? 

Cuando los niños comienzan su primer día de natación generalmente
tienen miedo a lo desconocido. Van a ir a un sitio que no es de su entorno
habitual, y además van a meterse en la piscina con un extraño (a priori).
Vamos a intentar que este “destete” o trance pase de la mejor forma
posible.
OJETIVO: primer día de natación satisfactorio.
EJERCICIO LÚDICO 1: acudimos a la entrada de la piscina donde se
encuentran los niños con sus mamás o papás con juguetes en las manos.
Se los enseñamos y les decimos que solo vamos a jugar, pero en el borde
de la piscina (donde vaya a ser la actividad).
EJERCICIO LÚDICO 2: una vez con los niños en la piscina, les dejamos que
jueguen tranquilamente, que exploren, que jueguen con cubos a llenarlos
y vaciarlos de agua, mojar la pelota…
EJERCICIO LÚDICO 3: una vez que vemos que los niños están tranquilos,
dejamos material que vayamos a usar en la clase cerca de ellos, otro por el
agua; queremos que se fijen y tengan curiosidad por él. Poco a poco se
introduce el monitor a jugar con los pequeños, siempre con mucha
tranquilidad y calma. Es un momento lúdico, tan sólo hay que jugar y
pasárselo bien. Con esto para el primer día puede ser suficiente.
OBJETIVO: entrada al agua.

¿Tu qué opinas?

Porque no se me ocurre otra forma de enseñar a nadar a los peques, porque siempre hay que mostrar cariño y respeto.

Jugar no tiene que ser exclusivo del parque o de casa, porque se puede enseñar a nadar jugando. 

Porque yo elegí esta profesión porque me gusta estar en el agua, me gusta el deporte y la docencia, porque cuando en pocos meses ya se ve el progreso de los peques me llena de alegría.

No todo es el dinero, ver que vienen felices a natación es para mi un orgullo como de tío, porque los respeto, les abrazo, les enseño como si fueran mis hijos.

Porque se lo merecen.

Hoy no voy a hablaros de natación infantil, hoy me quiero centrar en la natación para “adultos”.

Donde imparto mis clases cada día vienen más personas adultas que, o bien quieren mejorar su técnica de nado, o bien quieren aprender a nadar.

Y es que nunca es tarde para aprender. Muchas personas “saben desplazarse”, pero  no saben nadar propiamente.

La natación es un deporte muy chulo, relajante, que ayuda a mantener el cuerpo en forma, liberar la mente…pero una de las dudas recurrentes es: “Me canso al nadar, no se respirar”. Es lógico, estamos acostumbrados a respirar a demanda (o sea cuando el cuerpo tiende a bien),  no pensamos cuando respiramos; pero en el agua todo cambia, porque no podemos respirar dentro, sino que tenemos que diferenciar 2 fases: una aérea y otra acuática.

Desde mi punto de vista tenemos 2 formas de aprender a no cansarnos:

  1. Darle caña al alumno y que haga largos y largos, y al final el cuerpo se acostumbra.
  2. Hacer ejercicios específicos adaptados a cada alumno y a sus condiciones. Podemos aprender a respirar sin tener que hacer sesiones tediosas de trabajo en el agua.

Por otro lado, está el tema de la técnica. Muchas personas acuden para mejorar su técnica, pero en gran ocasión lo que ocurre es que tienen mala posición en el agua, y por mucha técnica que hagamos el alumno seguirá cansado. Yo enfoco mis primeras clases mucho mucho a la posición del cuerpo y el tema de las sensaciones, y que el alumno “note” lo que hace dentro del agua. Después pasamos a técnica y está chupado 😉